Hornachos volvió a demostrar el pasado sábado 8 de agosto que su historia morisca también puede dialogar con la música contemporánea. La Explanada de San Francisco acogió, a partir de la medianoche, la actuación de Maymona Rock Andaluz, incluida en la programación del XIII Festival Morisco, en un concierto de aproximadamente dos horas y cuarto que convirtió la madrugada hornachega en un viaje por la historia del rock andaluz, desde sus grandes clásicos hasta las nuevas composiciones de una banda que reivindica las leyendas de Extremadura.

Maymona llegaba a Hornachos con especial ilusión. Días antes de la actuación, la formación anunciaba su regreso a la localidad señalando que era “un auténtico placer” volver a formar parte del Festival Morisco y prometiendo “una noche para cantar, sentir y disfrutar juntos”.

La expectación tenía además un fundamento musical: durante los primeros meses de 2026, el grupo había recorrido escenarios de Madroñera, Puebla de la Calzada, Arroyo de la Encomienda y Los Santos de Maimona, entre otras localidades, recibiendo una respuesta que la propia banda calificaba de “maravillosa” y consolidando la incorporación de sus primeros temas propios a un repertorio basado en los grandes referentes del rock andaluz.

Un repertorio de 26 canciones para recorrer medio siglo de rock andaluz

La propuesta presentada en Hornachos fue especialmente ambiciosa. El concierto estuvo estructurado en 26 piezas, con un recorrido que permitió transitar por distintas épocas y sensibilidades del género.

La noche comenzó con “Intro Aya (Recuerdos flamencos)”, de Medina Azahara, para continuar con “Tierra de la libertad” y “Navajas de cartón”. El repertorio se adentró posteriormente en el universo de Triana con dos piezas esenciales: “Hijos del agobio” y “Abre la puerta”, antes de regresar a Medina Azahara con “Palabras de libertad”“Velocidad” y “Junto a Lucía”.

El primer gran giro hacia la identidad propia de Maymona llegó con “La Serrana de la Vera”, una de las composiciones con las que el grupo está construyendo su proyecto de trasladar al rock andaluz las leyendas extremeñas.

No faltaron clásicos como “Tu frialdad”, de Triana; “Aires de Alameda”, de Alameda; el bloque “Sólo y sin ti/Diálogo”, de Medina Azahara; “Quiero contarte”, de Triana; o “Favorita de un sultán”, precedida por su introducción.

La segunda composición propia de Maymona fue “Mansaborá”, inspirada en la conocida leyenda de la princesa mora vinculada a Cáceres. La banda regresó después al repertorio de Medina Azahara con “Córdoba”, antes de enlazar con “Rumor”“Una noche de amor desesperada” y “El lago”, tres referencias fundamentales del universo de Triana.

La recta final del concierto volvió a combinar historia y creación propia. Tras “No quiero pensar en ese amor” y “Al padre santo de Roma”, llegó “El salto del gitano”, otra de las composiciones de Maymona inspiradas en una leyenda extremeña.

El concierto encaró entonces su tramo final con “Paseando por la Mezquita”“Necesito respirar”“Todo tiene su fin” y, como cierre, “A toda esa gente”, de Medina Azahara.

Una auténtica declaración de principios: 26 canciones, varias generaciones de rock andaluz y un mismo hilo conductor entre Andalucía, Extremadura, la tradición y la memoria.

De Triana a Maymona: una misma raíz cultural

La elección del repertorio adquiere una dimensión especial precisamente en Hornachos. No se trataba únicamente de reunir canciones conocidas del rock andaluz, sino de establecer un diálogo entre una tradición musical profundamente vinculada al imaginario andalusí y una localidad extremeña cuya historia está marcada por su pasado morisco.

El propio nombre de Medina Azahara remite al universo andalusí; Alameda y Triana forman parte de la genealogía musical que permitió construir el denominado rock andaluz; y Hornachos constituye uno de los enclaves extremeños más estrechamente relacionados con la presencia morisca.

En ese contexto, Maymona introduce una tercera pieza en el engranaje: Extremadura.

La banda ha convertido las leyendas de la región en materia musical. Su proyecto comenzó con Mansaborá, continuó con La Serrana de la Vera y posteriormente con El salto del gitano. Este último tema, publicado en abril de 2026, se inspira en la conocida leyenda de Monfragüe y fue acompañado por un videoclip rodado en el propio Parque Nacional.

La Serrana de la Vera, por su parte, fue publicada en enero de 2026 y forma parte de una propuesta con la que la banda pretende trasladar al rock andaluz diferentes mitos y leyendas extremeños.

Así, lo que en otros grupos podría limitarse a un homenaje al rock andaluz, en Maymona adquiere una dimensión diferente: utilizar ese lenguaje musical para contar historias propias de Extremadura.

Un concierto marcado también por la memoria de Juanmi Machio

La madrugada tuvo, además, un componente especialmente emotivo para Juanjo Roncero, bajista de Maymona.

Hornachos suponía para él el regreso a un escenario de la localidad casi tres años después de su despedida con Bandcover. Pero esta vez lo hizo con un elemento cargado de significado: el bajo de su amigo Juanmi Machio, al que quiso mantener presente durante toda la actuación.

“Siempre es bonito recordar para que nunca sintamos la ausencia de las personas que nos faltan”, explicaba Roncero después del concierto.

Uno de los momentos más emocionantes llegó cuando Maymona dedicó una canción a Machio. El público respondió con un aplauso que, según el músico, convirtió aquel instante en algo imposible de olvidar.

Y el escenario no podía ser más significativo: Hornachos, el pueblo de Juanmi Machio.

“Hay personas que dejan huella, y él lo hizo como nadie”, resumía Roncero, convirtiendo así una actuación musical en un homenaje colectivo a la memoria y a la amistad.

Antonio Manuel Hormigo: “Estamos en un punto muy bueno”

Para el vocalista de Maymona, Antonio Manuel Hormigo Lagar, la actuación de Hornachos llegó en un momento particularmente positivo para la formación.

“La verdad es que ahora estamos en un punto muy bueno”, asegura el cantante, que destaca la compenetración alcanzada por los integrantes del grupo y la fortaleza del equipo humano.

“Hemos encontrado un grupo humano muy bueno y nos hemos compenetrado muy bien, y eso se nota en el escenario. Lo estamos disfrutando mucho”, explica.

Hormigo también quiso poner en valor el trabajo que se desarrolla fuera del escenario. En ese sentido, destacó a Extrelight, a la que define como “una familia” que proporciona seguridad y confianza a la banda, y al técnico Miguel Ángel Benítez, responsable, según el vocalista, de lograr que Maymona sonara aquella noche con toda su potencia.

La formación está integrada actualmente por Antonio M. Hormigo “Guly”, voz; Juanjo Roncero, bajo; José Manuel Camacho “Gorry”, guitarra eléctrica y coros; Alberto Terrón, teclados, y Alfonso Toro “Pancho”, batería.

Una banda que convierte las leyendas extremeñas en rock

La actuación de Hornachos puede entenderse también como un capítulo más de un proyecto que Maymona viene desarrollando desde 2025.

Con Mansaborá, el grupo estrenó una primera composición propia basada en una leyenda extremeña y anunció su intención de construir un repertorio completo alrededor del patrimonio legendario regional.

Después llegaron La Serrana de la Vera y El salto del gitano, consolidando una línea artística que pretende desembocar en un álbum de canciones inspiradas en mitos y leyendas de Extremadura. La propia banda ha señalado que ese proyecto podría culminar en un disco durante 2027.

El resultado es una fórmula singular: rock progresivo, flamenco, teclados, guitarras eléctricas y memoria popular.

Y Hornachos, con su XIII Festival Morisco, ofrecía precisamente el escenario idóneo para comprobar hasta qué punto esas dos dimensiones —la tradición histórica y la creación contemporánea— pueden encontrarse.

La noche terminó con “A toda esa gente”, de Medina Azahara, pero el mensaje que quedó sobre la Explanada de San Francisco fue, en realidad, mucho más amplio: el rock andaluz nacido de la fusión de tradición, flamenco y rock continúa vivo y puede encontrar nuevas voces en Extremadura.

En manos de Maymona, Triana, Medina Azahara y Alameda no son únicamente memoria musical. Son el punto de partida para contar otras historias, las de una tierra de leyendas, moriscos, montañas, princesas, serranas y personajes que ahora vuelven a caminar —y a sonar— convertidos en rock.

Hornachos puso la historia; Maymona puso la música. Y durante dos horas y cuarto, ambas volvieron a encontrarse.
Juan Francisco Llano