Más de 150 personas participaron en una emotiva Misa por la Paz organizada por Ribera sin Fronteras, con la presencia de los sacerdotes ribereños Serafín Suárez Hidalgo y Francisco Suárez Salguero junto al párroco José María Redondo Pilo
El Atrio del Cristo de Ribera del Fresno acogió el pasado sábado 22 de agosto, a las 20:30 horas, una nueva edición de la ya tradicional Misa por la Paz, una celebración que volvió a reunir a numerosos vecinos en torno a un mensaje de fraternidad, solidaridad y rechazo a la guerra.
Organizada por la asociación Ribera sin Fronteras, con la colaboración del Ayuntamiento de Ribera del Fresno y el Instituto Secular Hogar de Nazaret, la celebración congregó a más de 150 personas en este emblemático espacio del municipio.
La eucaristía fue presidida por el misionero y sacerdote ribereño Serafín Suárez Hidalgo, acompañado por el también sacerdote ribereño Francisco Suárez Salguero y por el párroco de Ribera del Fresno, José María Redondo Pilo. La celebración contó además con una importante participación de los asistentes, especialmente de familias y niños, llamados a convertirse en protagonistas y transmisores de ese mensaje de paz.
Una celebración para «que brille la luz en la tierra»
El ambiente vivido durante la celebración estuvo marcado por la emoción, la participación y un profundo sentimiento de fraternidad. Desde la organización se destacó que la homilía estuvo impregnada de un mensaje de amor, convivencia y paz entre los pueblos, convirtiendo el encuentro religioso en una reivindicación colectiva contra el sufrimiento provocado por los conflictos y las guerras.
«No queremos más guerra, queremos que brille la luz en la tierra», fue uno de los sentimientos que resumió el espíritu de una noche en la que Ribera volvió a mostrar su solidaridad con quienes sufren.
La presencia de los más pequeños adquirió también un significado especial. La organización quiso subrayar que los niños representan «el futuro del mañana» y que actos como este pueden permanecer en su memoria como una experiencia de participación, convivencia y compromiso con la paz.
La celebración fue, en definitiva, mucho más que un acto litúrgico: un encuentro comunitario en el que vecinos de distintas generaciones compartieron un mismo deseo de paz.
Una convocatoria que comenzó días antes
La asociación Ribera sin Fronteras había realizado un llamamiento público el pasado 9 de agosto para invitar a los vecinos a participar en la eucaristía, anunciada para las 20:30 horas en el Atrio del Cristo.
Posteriormente, el 17 de agosto, la organización insistía en la importancia de contar con una amplia participación ciudadana y animaba especialmente a niños y jóvenes a formar parte activa de la celebración. Para ello se convocó incluso una reunión previa en el Hogar de Nazaret destinada a distribuir las distintas tareas de la misa —moniciones, lecturas y ofertorio— y favorecer una celebración participativa.
La iniciativa se enmarca en la trayectoria de Ribera sin Fronteras, asociación que viene desarrollando en Ribera del Fresno distintas propuestas de carácter solidario y social. Entre ellas se encuentran actividades para recaudar fondos destinados a causas sociales, mercadillos solidarios y otras iniciativas de sensibilización y cooperación.
En años anteriores, la asociación ha impulsado también acciones de carácter benéfico vinculadas a la lucha contra el cáncer y proyectos de cooperación internacional, consolidando una línea de trabajo basada en la solidaridad y la implicación ciudadana.
El Atrio del Cristo, escenario para la convivencia
El lugar elegido contribuyó asimismo al carácter especial de la convocatoria. El Atrio del Cristo, uno de los espacios de mayor significado religioso y patrimonial de Ribera del Fresno, volvió a convertirse en punto de encuentro para una actividad que vinculó espiritualidad, comunidad y compromiso social.
Desde el Ayuntamiento se agradeció públicamente el «empeño e ilusión» de Ribera sin Fronteras y del Instituto Secular Hogar de Nazaret, así como la colaboración municipal para hacer posible la celebración.
La elevada asistencia fue valorada por sus organizadores como una muestra de que la paz continúa siendo una aspiración compartida y una responsabilidad colectiva, más allá de cualquier diferencia.
La noche dejó así una imagen especialmente significativa: un espacio ribereño lleno de vecinos, con varias generaciones reunidas bajo un mismo mensaje. Una celebración concebida para rezar por la paz que terminó convirtiéndose también en una declaración de intenciones de todo un pueblo: fraternidad, solidaridad y esperanza frente a la guerra.
Para ampliar la trayectoria solidaria de la asociación
La actividad de Ribera sin Fronteras puede contextualizarse a través de algunas de sus iniciativas anteriores, como la organización de jornadas de puertas abiertas, mercadillos y acciones solidarias destinadas a diferentes causas sociales. También ha promovido iniciativas de cooperación internacional vinculadas a proyectos educativos en África.
Juan Francisco Llano
Foto portada: Isidro Suárez



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