La Câmara Municipal de Barrancos, en colaboración con la Asociación Hispano-Lusa La Ruta de los Refugiados, conmemorará este sábado 19 de septiembre el 90º aniversario de sus campos de refugiados en un acto que se celebrará a partir de las 17:30 (hora portuguesa) en el cineteatro de la población alentejana. La ceremonia servirá también para presentar oficialmente la iniciativa «La Ruta de los Refugiados», impulsada por la asociación, y la candidatura del municipio al sello Patrimonio Europeo, con el campo de refugiados de Heredade da Coitadinha como elemento central. El acto contará con la presencia del secretario de Estado de Cultura de Portugal, Alberto Santos.
La Ruta de los Refugiados nace con el propósito de recuperar y compartir la memoria de las personas que, en septiembre de 1936, emprendieron una huida desesperada desde Jerez de los Caballeros, otros puntos de Extremadura e incluso Andalucía, ante el avance de las tropas franquistas desde Sevilla y Mérida hacia Badajoz y la represión que se desplegó sobre el terreno. En aquella marcha improvisada, cientos de familias buscaron una salida hacia Portugal, en un territorio fronterizo donde los vínculos históricos, familiares y culturales habían sobrevivido a las divisiones políticas.
En ese recorrido, el río Ardila desempeñó un papel fundamental. Más de un millar de refugiados, en su mayoría extremeños, lograron vadearlo en el entorno de la antigua fortaleza musulmana de Noudar para alcanzar las cercanías de Barrancos. Un episodio muy sentido en la memoria local, con muchos testigos directos que conservaron durante décadas el recuerdo de aquellos días. Tia Xica o Tía Maruxa, ya fallecidas, fueron dos de las personas que contribuyeron a que esas memorias no se borrasen.
El Ardila era la referencia más clara y cercana para quienes huían. «Les aportaba refugio y referencia. Sabían que por allí iban a llegar a Portugal de la forma más directa y rápida posible, que al final era lo fundamental que exigía el momento», recuerda Tomás Carbonero, nieto de uno de los refugiados, desde la Asociación Hispano-Lusa. Su abuelo materno, Rafael Caraballo Cumplido, fue uno de aquellos protagonistas y sus evocaciones encandilaron a Tomás o sus hermanos Daniel y Rafael desde su más tierna infancia. «El río Ardila es un eje central de la asociación. Un corredor natural de gran medioambiental, rico en vida animal y vegetal; pero también lleno de vestigios de la acción humana desde tiempos inmemoriales. Y en una clave europea, sin duda, un cimiento absoluto de lo transfronterizo».
El teniente Seixas, una figura vital
La llegada de los refugiados dio lugar a una respuesta excepcional por parte del teniente António Augusto Seixas, oficial al mando en la zona de la Guarda Fiscal, encargado de combatir el contrabando. Frente a la posibilidad de devolver a los huidos, una dinámica habitual en aquel Portugal gobernado dictatorialmente por Salazar, Seixas gestionó la situación con empatía y habilitó un campo de refugiados en la finca A Coitadinha. Sin embargo, el número de personas que cruzaban la frontera siguió creciendo durante los siguientes días hasta alcanzar varios cientos más, lo que obligó a extender el asentamiento por las ruinas de Noudar y los pagos del Monte da Ordem, y a improvisar, finalmente, otro campamento en la finca Russianas.
La historia de aquellos refugiados y de quienes les ayudaron constituye el punto de partida de una ruta que une Jerez de los Caballeros con Barrancos, recuperando los caminos de la huida y los espacios que marcaron aquel episodio de la Guerra Civil. La iniciativa comenzó a tomar forma sobre el terreno en 2019, con la primera edición de la ruta, y tuvo continuidad en 2020, apenas unos días antes del confinamiento derivado de la emergencia sanitaria. Previamente, algunas experiencias pioneras en bicicleta de montaña ya habían abierto el camino y sentado las bases para estrechar lazos entre ambos lados de la frontera, estimular inquietudes y compartir saberes y pareceres que habían permanecido durante décadas bajo la custodia de los más viejos.
El teniente Seixas, que nunca devolvió a los refugiados en caliente, acabaría encabezando también la operación de clausura de los campos, a comienzos de octubre de 1936, guiando la caravana hacia Lisboa. Desde allí, los refugiados embarcaron en el vapor Nyassa con destino a Tarragona, en territorio republicano, donde llegaron dos días después. La Ruta de los Refugiados busca mantener viva esa memoria y reivindicar el río Ardila como un elemento vertebrador de la historia compartida, un espacio de paso, refugio y esperanza que conecta a ambos pueblos y permite comprender mejor la dimensión humana de aquel episodio.
La conmemoración del 90º aniversario se completará con la presentación de la candidatura de Barrancos para la obtención del sello Patrimonio Europeo, distinción de la Unión Europea destinada a reconocer lugares que han desempeñado un papel fundamental en la historia, la cultura y la construcción de la Europa actual. Con el Campo de Refugiados de la Herdade da Coitadinha como referencia, el municipio aspira a poner en valor un legado que trasciende las fronteras y que continúa interpelando a las generaciones actuales sobre la solidaridad, la memoria democrática y la necesidad de preservar los testimonios de quienes vivieron aquellos acontecimientos.

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