UPA-UCE Extremadura ha anunciado hoy, en el marco de la Feria Internacional Ganadera de Zafra, una nueva movilización para denunciar los precios insoportables de los carburantes y exigir medidas inmediatas que frenen la escalada de los costes de producción que están poniendo contra las cuerdas a miles de explotaciones agrarias.

El secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos, ha anunciado que la organización se concentrará el próximo 8 de octubre ante la refinería de Repsol en Puertollano, junto a los compañeros de UPA Castilla-La Mancha y UPA Andalucía.

Una movilización para denunciar la escalada de los precios de los carburantes y los beneficios millonarios de las grandes petroleras, que están aprovechando la crisis de Oriente Medio mientras agricultores, ganaderos, transportistas y el conjunto de la ciudadanía sufren sus consecuencias.

Para UPA-UCE, no es de recibo que las grandes petroleras multipliquen sus beneficios mientras el campo se arruina. Repsol, por ejemplo, ha triplicado sus beneficios en los últimos tres años y, según los datos trasladados por la organización, ha superado los 10.000 millones de euros de beneficios en el primer semestre. Una situación que resulta especialmente preocupante cuando los profesionales del campo tienen que hacer frente a unos costes de producción desorbitados y a unos precios que, en muchos casos, no permiten garantizar la rentabilidad de sus explotaciones.

Desde UPA-UCE Extremadura consideran claramente insuficientes las medidas adoptadas por el Gobierno central. Mantener la ayuda de 20 céntimos por litro de carburante no responde a la realidad actual del mercado. Esta medida se puso en marcha cuando el gasóleo costaba algo más de un euro por litro, mientras que ahora supera los 1,60 euros.

Los agricultores y ganaderos no pueden seguir soportando una escalada de costes sin respuestas eficaces. La organización reclama al Gobierno central que revise las medidas actuales y adopte nuevas actuaciones que respondan a la realidad económica que atraviesa el sector.

La organización también reclama responsabilidades a la Junta de Extremadura que, según denuncia UPA-UCE, no ha puesto en marcha medidas específicas para paliar el impacto de la subida de los carburantes en el sector agrario. No se puede mirar hacia otro lado mientras las explotaciones extremeñas pierden rentabilidad y ven amenazada su continuidad.

UPA-UCE Extremadura recuerda la importante carga fiscal que soportan los carburantes y reclama que se estudien mecanismos para que los recursos públicos puedan revertir en ayudas directas a los profesionales del campo. La Junta de Extremadura tiene que asumir su responsabilidad y actuar de manera urgente. Los agricultores y ganaderos necesitan respuestas concretas, no más promesas.

UPA-UCE exige claridad en el reparto de los fondos europeos y ayudas para los sectores más afectados. Por otro lado, en el Consejo Asesor Agrario de Extremadura (CAEX), celebrado hoy en Zafra, UPA-UCE Extremadura ha reclamado al consejero de Agricultura información
clara y concreta sobre el reparto de los 5,8 millones de euros del Fondo de Reserva Agrícola Europeo que han llegado a Extremadura, así como sobre la posibilidad de incrementar esta cuantía hasta un 200 %, de acuerdo con las condiciones previstas para estos fondos.

La organización considera imprescindible que estas ayudas lleguen a los sectores que más están sufriendo el incremento de los costes de producción, especialmente los fertilizantes, y solicita que se establezcan como prioritarios el cereal de secano, el arroz, la apicultura, la cereza y el maíz.

«No podemos permitir que estas ayudas se conviertan en una oportunidad perdida. El sector necesita conocer cuanto antes los criterios de reparto, los importes previstos y los plazos de ejecución. Los agricultores y ganaderos no pueden seguir esperando mientras sus costes aumentan y sus márgenes de rentabilidad desaparecen», explican.

La ganadería extensiva necesita un mayor respaldo ante el cambio climático y los problemas sanitarios

Durante su presencia en la Feria Internacional Ganadera de Zafra, el secretario de Ganadería de UPA Federal, José Ramón, ha puesto sobre la mesa la difícil situación que atraviesa actualmente el sector ganadero, marcada por los efectos del cambio climático, los problemas sanitarios y las dificultades del mercado de los productos ganaderos.

José Ramón ha advertido de que la ganadería se enfrenta a múltiples amenazas que comprometen la viabilidad de las explotaciones y ha reclamado que la nueva Política Agraria Común (PAC) refuerce las ayudas vinculadas a la producción, especialmente para la ganadería extensiva.

En este sentido, ha defendido que la ganadería extensiva debe recibir un reconocimiento específico por la importante labor que desempeña en el territorio. Más allá de producir alimentos de calidad, este modelo contribuye a la prevención de incendios forestales, al mantenimiento de la biodiversidad y a la conservación de ecosistemas de enorme valor ambiental, como la dehesa.

«No se puede exigir a los ganaderos que mantengan vivo el territorio sin garantizar la rentabilidad de sus explotaciones. La ganadería extensiva es una actividad esencial para el desarrollo rural, la conservación del medio natural y la lucha contra la despoblación, por lo que UPA reclama que la futura PAC reconozca y remunere adecuadamente todos estos servicios», indican.

La organización insiste en que las ayudas deben responder a la realidad productiva y a las dificultades que afrontan los ganaderos, garantizando el futuro de un modelo que resulta imprescindible para Extremadura y para el conjunto del medio rural.

El sector porcino afronta una situación de estabilidad de precios, pero mantiene importantes amenazas

Por su parte, el presidente de UPA-UCE Extremadura, Ignacio Huertas, ha analizado la situación del sector porcino, que actualmente atraviesa un periodo de estabilidad de precios, aunque mantiene importantes preocupaciones e incertidumbres de cara a los próximos meses.

Huertas ha señalado que la climatología será determinante para el desarrollo de la campaña de montanera. Las lluvias durante este mes de octubre resultan fundamentales para favorecer una buena otoñada y garantizar la disponibilidad de pastos y bellotas, condiciones imprescindibles para el desarrollo de una montanera adecuada.

La falta de precipitaciones podría comprometer el desarrollo de la campaña y generar nuevas dificultades para los ganaderos, que dependen en gran medida de las condiciones meteorológicas para mantener la calidad y la rentabilidad de sus producciones.

A esta incertidumbre se suma la preocupación por la peste porcina africana, el riesgo de propagación de los focos existentes en Cataluña. Aunque la situación se encuentre controlada, según la información trasladada, Ignacio Huertas ha insistido en que el riesgo sanitario sigue siendo una amenaza para el sector porcino y que es imprescindible extremar las medidas de vigilancia y bioseguridad para evitar que la enfermedad se extienda.

«No podemos bajar la guardia ante una amenaza sanitaria que podría tener consecuencias muy graves para el sector porcino. UPA-UCE Extremadura reclama máxima precaución, coordinación entre las administraciones y todas las medidas necesarias para proteger las explotaciones ganaderas», comentan.

El campo extremeño necesita hechos, no palabras

Desde UPA-UCE Extremadura insisten en que el sector agrario atraviesa un momento de enorme incertidumbre. A la escalada de los costes de producción se suman los efectos del cambio climático, los problemas sanitarios, las dificultades de comercialización y la falta de respuestas suficientes por parte de las administraciones.

Por ello, reclaman a los gobiernos central y autonómico que pongan en marcha medidas reales y urgentes para proteger la rentabilidad de las explotaciones, frenar el impacto de la subida de los carburantes y garantizar el futuro de la agricultura y la ganadería.

La concentración del próximo 8 de octubre en Puertollano será una nueva muestra de que los agricultores y ganaderos no están dispuestos a resignarse ante unos precios que consideran abusivos y unos costes de producción que amenazan la supervivencia de sus explotaciones.