Alrededor de  86.700 trabajadores de Extremadura desempeñan ocupaciones potencialmente expuestas a la inteligencia artificial generativa, una cifra que representa aproximadamente el 20 % del empleo regional y que sitúa a la comunidad entre las menos expuestas de España a los cambios laborales derivados de esta tecnología.

La estimación se obtiene a partir del informe Job Creation and Local Economic Development 2024, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que sitúa en el 19,9 % la proporción de empleos extremeños expuestos a la IA generativa.

Esto, según ha explicado el profesor de Derecho Civil de la Universidad de Extremadura y especializado en el impacto jurídico y social de la transformación tecnológica, Jorge Calvo Onsurbe, «no significa que esos puestos de trabajo vayan a desaparecer, sino que incluyen tareas que pueden verse modificadas por la utilización de inteligencia artificial».

No obstante, Extremadura presenta la segunda menor exposición entre las comunidades autónomas, únicamente por detrás de Castilla-La Mancha, y se sitúa 7,5 puntos por debajo de la media española, del 27,4 %. En el extremo contrario figura Madrid, donde la exposición alcanza el 36,6 %, según el análisis territorial de la OCDE.

El organismo internacional considera potencialmente expuestas aquellas ocupaciones en las que al menos una quinta parte de las tareas podría realizarse en la mitad de tiempo mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa.

La diferencia entre comunidades se explica, en buena medida, por su estructura productiva. Los territorios con mayor presencia de actividades administrativas, financieras, tecnológicas y profesionales concentran una proporción más elevada de ocupaciones expuestas, mientras que las regiones con mayor peso del trabajo manual y las actividades agrarias presentan porcentajes inferiores.

La transformación del empleo y los despidos

Para el profesor y abogado experto en LegalTech, Jorge Calvo Onsurbe, la exposición de un empleo a estas tecnologías no implica necesariamente su desaparición. «No es lo mismo automatizar una tarea que hacer desaparecer una profesión».

Esta interpretación coincide con las conclusiones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que en un estudio publicado en 2025 estimó que uno de cada cuatro empleos del mundo presenta algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa.

La OIT, que analizó cerca de 30.000 tareas profesionales, considera más probable que la tecnología transforme el contenido de numerosos puestos de trabajo a que los sustituya por completo. Entre las ocupaciones con mayor exposición figuran las administrativas y otras vinculadas al tratamiento de información, aunque el alcance también se extiende a profesiones cualificadas.

Para Calvo Onsurbe, esta adaptación exige revisar el funcionamiento de las empresas: «La transformación tecnológica no consiste en hacer lo mismo con nuevas herramientas. Implica repensar el modelo: cómo se organiza el trabajo, qué capacidades necesitan las personas y cómo se toman las decisiones».

La incorporación de la inteligencia artificial puede, no obstante, reducir la necesidad de determinadas tareas y provocar ajustes de plantilla, al tiempo que permite desarrollar nuevas actividades y generar demanda de profesionales especializados.

Desde el punto de vista jurídico, Calvo Onsurbe advierte de que «instalar una herramienta de inteligencia artificial no constituye, por sí solo, una justificación automática para despedir». El profesor universitario y abogado recuerda que la legislación laboral establece causas y garantías específicas para los cambios técnicos y organizativos, por lo que la incorporación de estas herramientas no exime a las empresas del cumplimiento de sus obligaciones con los trabajadores.

La OCDE señala que la inteligencia artificial generativa puede aumentar la productividad, transformar ocupaciones y provocar tanto creación como destrucción de puestos de trabajo. Sus efectos dependerán de la actividad económica, la capacidad de las empresas para incorporar la tecnología y la preparación de los trabajadores.

En Extremadura, esta adaptación resulta especialmente relevante por la menor implantación empresarial de la inteligencia artificial que reflejan los datos del INE. Según la Encuesta sobre el uso de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y del comercio electrónico en las empresas, con datos del primer trimestre de 2025, el 15,1 % de las empresas extremeñas de diez o más empleados utilizaba inteligencia artificial, frente al 21,1 % de la media española.

Esta diferencia de seis puntos porcentuales pone de manifiesto una menor implantación de herramientas que pueden contribuir a mejorar procesos, reducir tareas repetitivas e incrementar la productividad.

La brecha también se observa en otras tecnologías vinculadas a la digitalización empresarial. El 29,3 % de las empresas extremeñas utilizaba servicios de computación en la nube de pago, frente al 44,3 % nacional, mientras que el uso de analítica de datos alcanzaba el 28,8 % en la comunidad, frente al 41,4 % en España.

Estos datos reflejan una desventaja competitiva potencial para las empresas extremeñas, aunque no permiten cuantificar directamente su efecto sobre el empleo o la productividad. En este sentido, Calvo Onsurbe considera que «la adaptación no puede recaer exclusivamente sobre el trabajador, pero tampoco puede entenderse al margen de las necesidades y posibilidades reales de las empresas».

La formación y la actualización de competencias aparecen así como factores determinantes para que las empresas extremeñas puedan aprovechar las ganancias de productividad de la inteligencia artificial y desarrollar nuevas oportunidades profesionales.

El experto defiende, además, un equilibrio entre la modernización tecnológica y la protección del empleo: «Ni el Derecho laboral puede convertirse en un obstáculo indiscriminado para la innovación, ni la innovación puede utilizarse como argumento para relativizar las garantías de los trabajadores».

El campo, menos expuesto y con nuevas oportunidades

El mayor peso de la agricultura y otras actividades presenciales en Extremadura contribuye a explicar su menor exposición a la IA generativa. Las labores agrícolas y ganaderas incluyen numerosos trabajos físicos que no pueden ser sustituidos directamente por herramientas capaces de generar textos, imágenes o analizar documentos.

Sin embargo, el sector primario presenta oportunidades para aprovechar otros sistemas de inteligencia artificial, especialmente en la agricultura de precisión, según ha explicado Calvo Onsurbe.

Entre sus aplicaciones se encuentran la previsión de cosechas, la detección temprana de plagas y enfermedades, el cálculo de las necesidades de riego, el análisis de imágenes de cultivos y la optimización del uso de agua y fertilizantes.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) identifica estas aplicaciones como instrumentos para mejorar la productividad y la utilización de recursos.

En definitiva, aunque Extremadura presenta una menor proporción de ocupaciones expuestas que el conjunto de España, el principal reto para su mercado laboral será aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial sin ampliar la brecha tecnológica con otras comunidades autónomas.

El profesor Calvo Onsurbe concluye que «Extremadura no debe confundir una menor exposición a la inteligencia artificial con una menor necesidad de adaptarse. El riesgo no está solo en los empleos que puedan cambiar, sino también en las oportunidades que podemos perder si llegamos tarde».

Foto portada: El profesor de la UEx y abogado experto en LegalTech, Jorge Calvo Onsurbe.