La muestra estará expuesta hasta el 31 de agosto

El artista de Arroyo de San Serván, José María Sanfélix expone este próximo lunes 1 de agosto una amplia muestra de sus obras pictóricas en la casa de la cultura ‘José María Vargas-Zúñiga’ de Ribera del Fresno y de 18 a 22 horas. La muestra, conformada por más de una veintena de cuadros de pequeño y gran formato y distintas técnicas, se llama ‘Bodegones, paisajes, marinas, figuras y flores’. La muestra estará expuesta hasta el día 31 de agosto.

Durante todo el presente mes de agosto se puede visitar la exposición de cuadros que ha colgado el artista José María Sanfélix en la sala de exposiciones. Esta exposición muestra una técnica mixta en sus lienzos, manejando el impresionismo como manifestación natural.

Sanfélix logra en esta colección formas distintas, toda clase de relieves, consiguiendo en sus bodegones y paisajes realidades impresionistas de hondo calado profesional, como el cuadro que expuesto de un bodegón con utensilios pintados que representan los botijos de Salvatierra, como un sencillo homenaje a este arte extremeño.

José Mª. Sanfélix, luchador nato en la vida, con alma de artista, pintor vocacional, expresivo y naturalista, imbuido en la vanguardia de la cultura, que manifiesta a borbotones con la luz de sus colores vivos reflejados en lienzos. Sanfélix es un hombre sencillo con un gran curriculum de exposiciones.

Durante la tarde del lunes, el artista de Arroyo de San Serván, José María Sanfélix abría las puertas a la exposición de cuadros que lleva por nombre ‘Bodegones, paisajes, marinas, figuras y flores’, en la Casa de la Cultura ‘José María Vargas-Zúñiga’ de Ribera del Fresno, Badajoz, según ha remitido el Ayuntamiento de Ribera del Fresno en una nota de prensa.

Su obra-su exposición

Hasta el 31 de agosto una amplia muestra de sus obras pictóricas, que ha venido realizando a lo largo de su trayectoria estará visitable en la casa de la cultura de Ribera del Fresno y de 18 a 22 horas en la sala de exposiciones. La muestra, conformada por más de una veintena de cuadros de pequeño y gran formato recogiendo distintas técnicas también la mixta en sus lienzos, manejando el impresionismo como manifestación natural.

Nacido a poco más de 11 kilómetros de Mérida, Arroyo es el lugar preferido por el pintor, lugar de residencia donde disfruta subir a la sierra, de sus puestas de sol, de sus campos y dehesas y más aún de sus encinas, las de su Extremadura, donde lleva viviendo más de 20 años ininterrumpidamente.

De este modo, en Cataluña este pintor vocacional, entablaría amistad con distintas asociaciones, peñas flamencas, andaluzas y extremeñas en su etapa radiofónica, donde invitaría a sus programas, de los que aún guarda recuerdos y algunos premios, reconocimientos que le entregaron por colaborar con ellos. “La verdad que cuando escuchaba una jota extremeña como el candil, hasta lloraba recordando mi tierra” narra emocionado este hombre con alma de artista.

Este arroyano de también alma aventurera confiesa haber aprendido mucho en Cataluña y de lo que no le cabe duda, “sobre todo a la orilla del mar, me encanta, pero cuando plasmó mis pinturas en los lienzos, plasmo lo que vi allí, y lo que veo ahora aquí en mi tierra, inspirado en Barcelona y en lo que vivo hoy en día con más fuerza en mi tierra”.

Otras de las pasiones de Sanfélix es su afición por los grandes belenes, un joby que cautivó a nuestro protagonista en la región catalana a edad muy temprana. Una zona de ‘muchísima afición a los belenes’, y explica, “es por donde entró el belenismo en España, Olot, Barcelona”. Al parecer se hacen grandes belenes, “y se hacían en los escaparates, que cuando yo era niño corría detrás de uno, detrás de otro para ver los montajes que se hacían que desgraciadamente hoy ya no se hacen”, y ahonda José María en sus recuerdos y desmenuza aquellos años, “pero a mí la afición del belén me viene de una vecina mía, llamada Isidri, que todos los años montando el Belén en su casa, antes de marcharme yo a Barcelona, tendría yo unos 6 años, me escondía y no quería ir a la escuela, para ver como aquella vecina bajaba las cajas del doblado y empezaba a hacer el Belén, y lo único que me dejaba hacer era mirar y mandarme con un cubo a la fragua, a buscar los ‘mocos’, que se les llamaba, para hacer las sierras, que luego se les ponía verde y harina para que parecieran que estaban nevadas”.

Referente al mundo del belenismo para Sanfélix es una satisfacción según nos cuenta de poder cada año hacer uno de los belenes que dicen ser el más grande del mundo, “pero yo no lucho por hacer el belén más grande sino por hacer un Belén extremeño digno de nuestra tierra, reflejando el nacimiento del Niño Dios. Un belén castúo extremeño donde reflejar los monumentos más emblemáticos de mi Extremadura en un espacio de casi 500 metros cuadrados, casi todos los años aparecen Arco de Cáparra, Teatro Romano, el puente de Alcántara, castillos extremeños, algo que mezclo con más de 3600 figuras, Río de Guadiana o cualquier río de nuestra tierra. Lo hago correr en mi Belén, olivares, olivareros cogiendo aceituna, vareando, nuestra matanza extremeña…” Y presume de que, “hay gente que dicen cuando han terminado de verlo que han hecho un recorrido virtual por Extremadura, este año la gente está asombrada ver los Barruecos en mi Belén, el coche empotrado de Vostell, un guiño que hago muchos años a mi tierra, el Arco Trajano, en fin, que Dios me de suerte para hacerlo muchos años para que cuando lo miren vean Extremadura y no otro mundo, porque a mí lo que siempre me ha interesado es potenciar mi tierra”.

Pero este polifacético arroyano implicado con el mundo cofrade reconoce haberle venido de la mano de un andaluz que le enseñaría a vestir imágenes, vírgenes, de preparar pasos de Semana Santa, de hacer algún pinito en el mundo de los bordados, -estandartes, mantos y trajes – que le llevarían a ser actualmente el capataz de la Virgen de la Soledad de Arroyo de San Serván. Toda una trayectoria que se iniciaría casi sin darse cuenta en la Casa de Andalucía de Barcelona, “mi amigo Antoñito Rivera, de Carrión de los Céspedes, de ahí me viene la afición”. A lo que añade, “en mi familia no tengo nadie que pinte, borde o esté relacionado con todas estas historias, pero bueno estoy orgulloso de tener unos padres maravillosos que me enseñaron a respetar todo y a ser ante todo persona y darme una buena educación”.

De regreso a su localidad natal, se iniciarían unos lazos colaborativos con la Universidad Popular, la Casa de la Cultura y el Ayuntamiento. Aquí en su afán por ayudar en promover y divulgar la cultura y raíces de su tierra pintaría grandes murales que más tarde donaría para las citadas instituciones, Centro de Mayores, o Tanatorio.

Una forma de sentirse años más tarde orgulloso por su trabajo realizado está ya visible al haber “dejado un poquito de escuela en mi pueblo, ya que he enseñando a pintar a jóvenes, niños y mayores donde muchos han ganado ya premios fuera, primeros premios de pintura, lo cual me siento orgulloso de crear un poquito de escuela en mi tierra”.

Sanfélix se define así mismo como un hombre sencillo, luchador, trabajador, “preocupado por esas personas que lo necesitan en el mundo, y para hacer feliz a los demás, como disfrutar de los amigos y con todo lo que tiene mi tierra extremeña”.

Orgulloso de lo que puede llegar a expresar la pintura, la describe como “algo muy grande, muy interesante, en la que se puede expresar mucho con ello, es bonito ver a la gente cuando viene a tu exposición y que miren y miren y miren un cuadro tantas veces por el colorido, por la textura, por la forma de pintar, por lo que en ellos se refleja”. Así apunta, que, “la pintura para mí es como la vida entera, creo que la pintura tiene que estar orgullosa de que pueda seguir trabajando y trabajando en ese mundo”.

Ribera del Fresno

Para este pintor expresivo y naturalista, “el poder exponer en este pueblo donde nació Meléndez Valdés es un orgullo, ya que a veces también la pintura es poesía y tan cerquita de la casa de este poeta universal es sentir algo muy grande, colgar mi obra en este bonito pueblo de Ribera del Fresno que tiene tanta belleza, tanta cultura y tanta historia que hasta a veces me da envidia de poderlo tener en mi pueblo”.

Todo un sentimiento que describe, “vengo a Ribera del Fresno porque me gusta exponer mi obra en los pueblos de mi tierra porque a la vez cuando hago exposiciones conozco su cultura y eso es muy importante. Como también en muchas de mis obras reflejo el agua, ambos pueblos, Arroyo y Ribera tienen hermosos ríos que muchas veces envidian al mar” finaliza la nota.
Juan Francisco Llano