Para la Fundación Estudios Rurales, ha sido decisivo en su fallo el retorno de Victoria al pueblo en el que nació, San Martín de Valdeiglesias (Madrid), después de haber vivido durante la mayor parte de su vida adulta en grandes ciudades de distintos países de Europa. Pero, especialmente, por haber regresado al frente de la explotación agrícola de su familia.
Más allá de una decisión laboral, esta ha sido una decisión vital para Victoria, quien está convencida de que la vida en el pueblo es mucho mejor para la crianza de sus hijas. Con su cambio de vida, Victoria ha demostrado que el mundo rural tiene tanto que ofrecer a las familias jóvenes como las grandes ciudades.
Hace trece años, el abuelo de Victoria le contó apenado que sus viñas morirían con él, puesto que nadie más en la familia quería encargarse de ellas. Victoria, conmovida, se marcó entonces el reto de recuperarlas y, entre idas y venidas de Barcelona (su residencia por aquel entonces) al pueblo, fue impulsando el negocio hasta que hace aproximadamente un año, Victoria decidió trasladarse con toda la familia a San Martín de Valdeiglesias y vivir exclusivamente de la tierra.
En este tiempo, Victoria y su pareja se han informado, formado y aventurado a renovar completamente la explotación, incluyendo nuevos cultivos e incluso adoptando el modelo de producción ecológico. Así, han llegado incluso a obtener la única certificación ecológica de patata de la Comunidad de Madrid.
Con este premio, que le será entregado el día 28 de junio en la sede del Consejo Económico y Social (CES), la Fundación quiere valorar el amor de Victoria por la tierra en la que se crió y a la que da vida, sirviendo de ejemplo a hombres y mujeres jóvenes que están apostando por emprender un proyecto de vida en pueblos de toda España.


Sin comentarios