Unamos el recuerdo, unamos el recuerdo de la Plaza Mayor, el viaje o viajes realizados a la ciudad, unamos el recuerdo del viaje y la gastronomía, el recuerdo y las migas…

Hemos estado diferentes veces por Cáceres, en distintas épocas y tiempos y duración. Por consecuencia en el recuerdo se acumulan ideas y visitas y visiones y percepciones y memorias diferentes. Ese es el misterio del viaje, lo real vivido y lo vivido real. Ambos como un cocido se combinan, como unas migas extremeñas se saborean. En este traspasar por estas realidades de memoria y mentales y de recuerdos, vamos a hacer un plato-artículo fijándonos en un monumento y en una comida. Ambos formarán y conformarán un artículo periodístico de opinión o literario, es eso literatura y es eso periodismo y es eso actualidad y es eso y filosofía y es eso y presente.

Debo ser sincero. Construyo este artículo por varias razones. Es bueno, que el lector/a sepa la razón o motivo. Uno, es por la ciudad en sí. Pero también no deseo engañar, porque habré construido ya una docena o quincena de columnas periodísticas de esta ciudad, primero porque la he visitado varias veces, segundo, porque soy un modesto articulista de opinión, tercero para poder presentarme a final de este año, a un premio de articulismo denominado Fundación Mercedes Calles.

Muchos de los que hacen artículos sobre esta temática, muchos a los que se lo han otorgado, también lo hacen por esta razón, pero ellos o ellas no lo expresan, pero mi modesta pluma, no tengo nada que perder. Lo expresa. Debo indicar que ya visitaba alguna vez, y, también en verano, cuándo los huesos se hacen papilla con la carne, por el sudor que atraviesan los labios y los ojos. Ya, ya lo visitaba antes de esta realidad del premio.

Y, ya que hemos hablado del premio y si la naturaleza lo permite y la Providencia también, y, las ganas subjetivas de cada uno. Este artículo se publicará, supongo y, antes se terminará y antes se corregirá. Pues debo indicar que alguna entidad de Cáceres capital, los creadores de este premio, la concejalía de cultura, podrían ir recogiendo, si los autores lo desean, haciendo una Etiqueta en la página de la institución o del ayuntamiento o de turismo e ir situando todos los artículos, reportajes, crónicas que se van haciendo sobre esta ciudad, por periodistas, escritores, viajeros, pensadores y toda la farándula y sinfonía de la cultura y Cultura o de fuera de la cultura. Si lo hacen se darán cuenta, que en poco tiempo, tendrán varios cientos de entradas, de todo tipo de personas, desde hace un siglo hasta ahora. Por ejemplo, recoger, si los autores lo desean, todos los enlaces a todos los artículos que se han publicado sobre este tema, y, se han presentado, aunque no hayan ganado a este Premio al que si el mar no lo impide este texto se presentará…

Dirá usted, está este sujeto hablando de Cáceres. Pues creo estimado lector y estimado crítico que valorará el valor y la calidad de este texto. Creo que lo estoy haciendo, estoy planteando la necesidad de un archivo vivo y viviente, que recoja todo lo del pasado, pero también todo lo del presente… Si lo hacen, digamos la Biblioteca de Cáceres o cualquier departamento universitario, se darán cuenta, que en el tesoro y mar de la prensa, de la prensa de estos dos siglos, empezarán a surgir y salir noticias, artículos, comentarios, crónicas de Cáceres, que apenas nadie conoce, salvo expertos y especialistas. Un material documental que podría ser y estar abierto a toda la comunidad humana…

La Plaza Mayor de Cáceres. Recuerdo con la descendiente niña, en la puerta, haciéndonos una foto. Tan pequeña. Nosotros moviéndonos de un lado a otro, para que saliese, porque la dirigía de un sitio a otro. Recuerdo otras veces atravesándola, alguna vez con un enorme calor. Las ciudades son distintas para el visitante, que para el que la habita y la habitan a ellos o ellas. Las ciudades son un enorme teatro en el que se representa la vida, la vida humana, pero también la vida natural, la vida social, la vida cultural o interpretación del mundo, la vida espiritual. Ese combinado formando una única substancia o substancia esencial, que nos diría la filosofía desde Aristóteles a Tomás de Aquino, atravesando todos los peldaños de la vida y del existir humano…

En este viaje mental y del recuerdo, degustamos Migas Extremeñas. Una variedad de todas las migas que han atravesado la Península Ibérica. Debemos recordar a todos los humanos que han atravesado esta Plaza Mayor de Cáceres. Me imagino desde la Edad Media… Cuántas personas habrán pasado y caminado y descansado y trabajado en esta plaza durante siglos. Cuantos cientos de miles, cuántos millones. Supongo que expresar millones no es exagerado…

Las Migas Extremeñas como todas las migas, como todas las comidas o guisos o platos populares es el resultado de la historia. Es la solución a la historia. Se ha ido perfeccionando y complementándolo a lo largo de generaciones. Generalmente materias simples y económicas, elementos recogidos del tiempo, de la realidad humana. Los humanos tenemos que alimentarnos, como todos los seres vivientes. Pero los humanos añadimos al alimento significados diversos, desde la forma, el color, el sabor, pero también son ritos sociales, culturales, religiosos… Todo lo mezclamos, y, así va pasando la vida…

Aquel niño o niña que jugaba en dicha plaza mayor, aquel se hizo joven, y, en aquella plaza mayor se hizo novio, y, ya un poco mayor, tuvo un puesto de venta en esa plaza, da lo mismo si era fruta o era una tasca o cantina, y, fueron pasando los años, y, tuvo hijos. Y, sin notarlo llegó un día, que sus hijos se casaron, y, le llevaron los nietos, y, continuaban jugando… Y, llegó el día, y, de alguna de las iglesias de alrededor de la plaza mayor, salieron sus restos hacia el lugar dónde están los más, cómo denominaban los clásicos, al Otro Mundo… Y, aquel ser, que pudo existir hace tres siglos, o, cinco siglos, o en el siglo veinte… Aquel ser pasó por este aire y estas piedras y estos sueños y estos recuerdos de esta plaza, y, degustó también migas extremeñas alguna vez…

Sentarse en esta plaza, las plazas de esta Piel de Toro, todas tienen muchas funciones, ahora mismo y durante siglos. Han sido lugar de mercado, casi todas, han sido lugar de reunión de las tropas en casos necesarios, han sido lugar de reunión de desfiles militares, han sido lugar de paso de la religiosidad popular y procesiones religiosas, ha sido lugar de mítines políticos, ha sido lugar donde pasear para ser vistos y vistas, tener novio o novia, y, continuar la vida. Han sido escenarios de todas las realidades humanas. Como alguien indicó una vez, las plazas mayores de España es la síntesis de España, pasan las nubes de los siglos, los humanos que habitan esa década van vestidos de una forma o de otra, llevan una espada o un fusil. Pero la vida continúa. La plaza mayor es el corazón de alguna manera de la aldea, villa, concejo, ciudad, incluso de la de Cáceres que es Patrimonio de la Humanidad…

Sentarse en esta plaza y mirar, mirar el presente, mirar como las personas la atraviesan, ahora. Mirar con los ojos del recuerdo y del pasado. Mirar sabiendo que se ha mirado y se ha estado en ella, que hemos estado, que no sabemos si este escribiente volverá a ir a esta ciudad y a esta plaza. Y, ver de alguna manera, cómo van atravesando la historia. Es ir recorriendo mentalmente lo que somos a lo largo de los tiempos.

Dicen que fuimos homínidos, todavía no humanos, después humanos. Dicen, que hemos sido y atravesado antes de ser lo que somos, muchas especies humanas. Ahora somos lo que somos. Ahora, se abre la ventana de la Informática, llena de esperanzas, llena de temores. Pero el visitante que ha estado en esta plaza varias veces, también sentado. Ahora recuerda esta plaza, recuerda esta comida, recuerda este viaje mental, recuerda este recuerdo que se recuerda en el recuerdo… Recuerda…

JMM Caminero