Aunque haya diferentes culturas en el planeta en este momento todos los seres humanos somos iguales. En esencia todos somos lo mismo.

Es decir, un chino, un inglés y un persa tienen hoy celos, envidia, pensamientos oscuros, falta de racionalidad, violencia en su interior y etc…
Nadie estamos libres de estos asuntos. Quien diga lo contrario miente o miente. En un mundo de locos es probable que todos estemos un poco locos, uno mismo también, sólo que puede que sin llegar a un extremo.
Las enfermedades mentales recorren el mundo humano, no el mundo del planeta, a este no le pasa nada, está en fase de agonía.
El tema es muy sencillo: todo el mundo percibe o se molesta cómo está todo pero nadie hace nada, entonces ¿qué pretende la gente? ¿Acaso los problemas se arreglan por sí solos? ¿Vendrá alguna deidad y solucionará las vidas? Más bien no.
La historia demuestra que los cambios son cuando los pueblos se organizan para transformar situaciones. Los cambios vienen cuando uno hace un esfuerzo por cambiar. Estos no llegan del aire mágicamente.
Todo esto también tiene que ver con la solidaridad. Si a uno le preocupan los otros y hace por otros entonces ya está en proceso de cambio y ha superado a la masa. El auténtico camino siempre lo marca uno. Lo demás es pasividad.
Jesús Antonio Fernández Olmedo