Hoy sábado 25 de julio se conmemora el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, una fecha que llega en plena temporada de baños y con cifras especialmente preocupantes en España. Desde la Unión de Consumidores de Extremadura quieren recordar algo sencillo, pero decisivo: la prudencia, la vigilancia y el sentido común pueden evitar muchas tragedias. Por eso hacen un llamamiento a extremar las precauciones en playas, piscinas, ríos y pantanos, especialmente cuando hay menores cerca o no existe servicio de vigilancia.
Según los últimos datos del Informe Nacional de Ahogamientos (INA), elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), junio de 2026 dejó una cifra especialmente grave: 92 personas fallecidas, el peor registro histórico para ese mes. El dato supera el máximo anterior, situado en 73 víctimas en junio de 2025. En lo que va de año, ya son 217 las personas que han perdido la vida en espacios acuáticos en España. Andalucía, con 39 víctimas; Galicia, con 32; y Canarias, con 30, encabezan esta triste estadística del primer semestre. Entre los fallecidos hay también 18 niños y adolescentes, una cifra que obliga a reforzar la prevención.
Buena parte de estos accidentes tienen un elemento común: se producen en playas, ríos o pantanos sin servicio de vigilancia, o fuera del horario en el que este está disponible. Por eso, ante las semanas de mayor afluencia a las zonas de baño, conviene recordar algunas pautas básicas que pueden marcar la diferencia.
Decálogo de prevención para un baño seguro
- Báñate siempre en zonas vigiladas: Las playas y piscinas con socorrista reducen drásticamente el riesgo. Haz siempre caso a las indicaciones del personal y respeta estrictamente el código de banderas (verde, amarilla, roja).
- Vigilancia activa de los menores (regla del 10/20): Un niño puede ahogarse en silencio y en muy poca agua. La recomendación es mirarlos cada 10 segundos y estar a una distancia que permita llegar hasta ellos en menos de 20 segundos. Los manguitos y flotadores ayudan, pero no son chalecos salvavidas ni sustituyen la supervisión constante de una persona adulta.
- Precaución máxima en aguas abiertas, ríos y pantanos: Las corrientes, los cambios bruscos de profundidad y los elementos ocultos bajo el agua, como rocas o ramas, pueden convertir el baño en una situación peligrosa. No te confíes, aunque nades bien o conozcas la zona.
- Evita el consumo de alcohol: El alcohol disminuye los reflejos, altera la percepción del riesgo y favorece los calambres. Es totalmente incompatible con un baño seguro.
- Entra al agua poco a poco: Mójate primero la nuca, el pecho y las muñecas, sobre todo si has comido de forma abundante, has hecho ejercicio intenso o has pasado mucho tiempo al sol. Este gesto ayuda a evitar el síncope de hidrocución, conocido popularmente como “corte de digestión”.
- Usa chaleco salvavidas en deportes acuáticos: Si vas a practicar kayak, paddle surf, navegación o actividades similares, un chaleco homologado es tu cinturón de seguridad obligatorio.
- Si tienes un apuro, mantén la calma: Si te atrapa una corriente de retorno en el mar, no intentes nadar directamente contra ella para volver a la orilla, porque puedes agotarte. Nada en paralelo a la playa hasta salir de la corriente y pide ayuda levantando los brazos.
- Llama al 112 ante una emergencia: Si ves a alguien en peligro, avisa inmediatamente a los socorristas o llama a emergencias. No intentes un rescate por tu cuenta si no tienes formación en salvamento, ya que podrías convertirte en una segunda víctima (el llamado “síndrome del rescatador ahogado”).
Este 25 de julio, el mensaje que quieren trasladar es claro: disfrutar del agua también exige responsabilidad. La vigilancia, la prudencia y el sentido común salvan vidas.


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