Los presidentes de Extremadura y Andalucía, Guillermo Fernández Vara y Susana Díaz, respectivamente, han mostrado este lunes su «preocupación compartida» por la situación que atraviesan los trabajadores de la mina Aguablanca de Monesterio, tras el anuncio por parte de la empresa del cierre de esta instalación.

Fernández Vara y Díaz han visitado juntos este lunes, a los trabajadores que se mantienen encerrados en Monesterio, a los que han mostrado el apoyo de los gobiernos regionales de Extremadura y Andalucía en su lucha para que esta mina no se cierre, ya que supondría la pérdida de 400 empleos de andaluces y extremeños que trabajan en esta instalación.

En su visita a los mineros, ambos presidentes autonómicos han estado acompañados de los secretarios generales de CCOO y UGT en Extremadura, Julián Carretero y Francisco Capilla, respectivamente.

En declaraciones a los medios de comunicación, el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara ha señalado que en las últimas semana han «estado en permanente contacto con los trabajadores», y ha añadido que van «a estar a su lado y empujar con toda la fuerza de la unidad, que es lo que más garantiza la fortaleza».

MOMENTOS DIFÍCILES

Fernández Vara ha agradecido la presencia de Susana Díaz en esta localidad, ya que la mina Aguablanca «es territorio compartido por las dos comunidades», y la gente «tiene que saber que sus representantes públicos y políticos están a su lado en los momentos probablemente más difíciles que hayan pasado en sus vidas».

«Es una lucha que hacemos nuestra, y una causa que también hacemos nuestra porque es justa, y porque detrás está la vida de 400 familias», que según ha señalado el presidente extremeño, «no se merecen el engaño al que han sido sometidos, ni esa decisión que tanto daño les está haciendo».

El objetivo es que «la empresa rectifique» y que «decline la decisión que ha tomado» de cerrar esta mina, y en el que caso de que «no fuera posible», pues «garantizar que la mina no se cierre».

Y es que, según ha señalado Fernández Vara, existen «fundadas certidumbres de la viabilidad de este proyecto, de la viabilidad de esta mina», por lo que ha asegurado no entender «que haya ninguna razón para que la decisión fuera otra».

SITUACIÓN DE INCERTIDUMBRE

Por su parte, Susana Díaz ha señalado que el anuncio del cierre de la mina Aguablanca es una «preocupación compartida» de Extremadura y Andalucía y «deja una comarca entera como ésta en una situación de incertidumbre y de desasosiego», ha dicho.

Susana Díaz ha defendido que «las condiciones no han cambiado tanto desde agosto a ahora, como para que los números que salían en agosto ahora ya no salen», y ha dicho que «no se ha producido una baja del níquel desmesurada para que las cuentas tampoco le salgan a la empresa».

Ante esta situación, la presidenta andaluza ha considerado que el Gobierno central en funciones «se tiene que poner del lado de esta comarca, de la mano de los dos gobiernos, del de Extremadura y de Andalucía», con el objetivo de «exigir a la empresa compromiso con esta comarca y con 400 familias» que según ha dicho «están viviendo los peores momentos que uno pueda imaginar».

«Esto nos tiene que servir de lección a todos», ha señalado Susana Díaz, quien ha aseverado que «cuando se tiene comarcas como estas, ricas, con su suelo rico, no podemos tener a personas pobres y a trabajadores pobres».

Ante esta situación, ha instado a «exigir» a quienes están explotando los recursos naturales, los «avales sociales y compromisos» de que en el futuro, «bien porque se agoten los recursos naturales, que no es este caso, o bien cuando se produzcan bajadas en el mercado de las materias primas», deben existir «garantías, sostenibilidad y futuro en actividades productivas complementarias».

Díaz ha señalado que «eso se llama la minería moderna, sostenible, cuya transformación se haga en el territorio, con formación cualificada, y evidentemente con condiciones de seguridad» que, según ha señalado, «poco se parecen ya a las de esa minería del siglo pasado».

Finalmente, Susana Díaz ha rehusado hacer declaraciones sobre las negociaciones para formar gobierno, ya que según ha dicho, «hay muchos días para hablar del Gobierno de España y de la investidura», y hoy «lo más importante es Aguablanca, que no se cierra, y el compromiso con los trabajadores».