Todos los años, tras la Misa del Gallo en Nochebuena, Tamurejo se llena de gavillas ardiendo para finalizar en una gran hoguera en el centro de la plaza. Esta fiesta, según ha explicado hoy el diputado de La Siberia, Saturnino Alcázar, aspira a ser declarada Bien de Interés Cultural.

José María Corrales, antropólogo, dijo que es una tradición ancestral que pasa de generación en generación. Se comparte en familia, ya que los abuelos enseñan a los nietos a elaborar las gavillas. En las semanas precedentes se recogen los gamones (palos secos de una variedad de planta llamada gamonita) y se unen unos con otros hasta formar una gran antorcha que puede llegar a más de cinco metros de altura y casi un metro de perímetro.

Los tamurejanos salen a las calles del pueblo en procesión con sus gavillas prendidas.. Después se hace una gran hoguera en el centro de la plaza que los jóvenes quintos acostumbran saltar. Toda la fiesta va amenizada con cánticos pastoriles.

Corrales explicó que se trata de una fiesta pagana de orígenes inciertos, cuya supuesta función era la de alumbrar a los pastores en las noches de invierno con gavillas encendidas para que no se perdieran y pudieran retornar a sus hogares.

La alcaldesa de Tamurejo, Rosa Araujo, dijo que, desde la declaración de La Siberia como Reserva de la Naturaleza, se ha producido en la comarca “una explosión por demostrar lo que tenemos”.