Todo está patas arriba, en un curioso momento de la historia como este en donde hay lugar para esconderse sino ahora lo que toca es que cada uno dé la cara por una lucha social atrevida y sin descanso. Dar referencia en un mundo que se arruina, disuelve, que se apaga como una colilla en un cenicero.

Ya no hay pilares básicos donde apoyarse porque la estructura social los ha perdido y la gente anda loca y corriendo en desbandada por aquí y por allá.

En este desierto humano no es fácil encontrar a alguien que se arregle contigo como un hermano. Una sociedad insana y contaminada por males como la manipulación, desinformación, el ocio , el dinero, política parásita y un sin fin de estados de locura ya colectiva.

El ente político hoy se ha convertido en un parásito que se ha asociado con las grandes corporaciones para vivir del trabajo humano de otros. Al igual la sociedad también está llena de parásitos y de gente que no aporta nada, vagos y maleantes.

No ahondando demasiado en los males de esta sociedad llamada humana y su podredumbre actual , ya percibida por mucha gente, voy a referirme dónde está la salida.

Está la decía al principio de esta nota breve pero concisa y a la vez si comenzamos a tomar conciencia que somos nosotros los únicos que podemos salvarnos y salir de esta zona de asfixia que hemos generado nosotros mismos.

Usar cabeza, corazón o hígado y piernas en dirección constructiva será lo que nos ayude a arreglar una solución creando un mundo nuevo.

Jesús Antonio Fernández Olmedo