La temporada 2025/2026 quedará ya inscrita en la memoria reciente del deporte ribereño. La Sociedad Polideportiva Ribereña ha logrado el ascenso directo a Primera División Extremeña tras una campaña prácticamente impecable, marcada por el liderazgo sostenido, la comunión con la afición y la reconstrucción deportiva y social de un club que hace apenas dos años atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia.

El conjunto azul certificó matemáticamente el campeonato liguero el pasado 18 de abril tras vencer por 1-3 al Juventud Uva en Badajoz, resultado que desató la celebración entre jugadores, cuerpo técnico, directiva y centenares de aficionados desplazados hasta la capital pacense. El regreso triunfal a Ribera del Fresno, con vuelta festiva en remolque y celebración posterior en la Fiesta de la Primavera, simbolizó el cierre emocional de un proyecto que ha devuelto la ilusión futbolística a la localidad.

La escalada hacia el ascenso comenzó a consolidarse semanas antes, especialmente tras el decisivo triunfo por 2-0 frente al CD Santa Marta en el Municipal Manuel Chavero. Aquel encuentro, considerado por el club “el partido más importante del año”, reunió a una grada completamente teñida de azul gracias a la entrada gratuita para los vecinos de Ribera del Fresno. El equipo respondió con autoridad, imponiéndose con goles de Nacho y Pedro en una tarde que el club calificó como “el día más especial desde que este proyecto comenzara hace casi dos años”.

Antes del choque, el primer equipo rindió homenaje al Prebenjamín A con un pasillo de honor tras proclamarse campeón de liga de su grupo, reflejando el crecimiento paralelo de la cantera. Además, el Prebenjamín B firmó una meritoria segunda posición, confirmando el buen estado de salud del fútbol base ribereño.

El éxito deportivo no se entiende únicamente desde las estadísticas, aunque estas resultan contundentes. La SP Ribereña concluyó la temporada como campeón del Grupo 4 de Segunda División Extremeña con 67 puntos en 26 jornadas, gracias a 22 victorias, un empate y solo tres derrotas. El equipo firmó además los mejores registros ofensivos y defensivos de la categoría: 82 goles a favor y únicamente 22 en contra, con una diferencia de +60, la más alta del campeonato.

La plantilla dirigida por Tomás González Romero, junto a Francisco José Moreno Ortiz y Miguel Ángel Báez Jiménez, logró convertir al equipo en el conjunto con más puntos y mejor coeficiente de toda la Segunda Extremeña. El técnico reconocía recientemente en el programa “Minuto 30” que uno de los próximos sueños del club pasa ahora por la transformación del Municipal Manuel Chavero hacia un campo de césped artificial.

Especialmente emotivas fueron las palabras del presidente y guardameta Jorge Mateo Zamora, quien recordó cómo asumió el reto de rescatar la entidad junto a José Jiménez Fuentes, Rafael Afauto y Nani Carmona cuando el club se encontraba al borde de la desaparición. En una extensa reflexión pública, destacó el esfuerzo colectivo realizado durante dos años y el sacrificio personal invertido para devolver al pueblo “la ilusión por su equipo”.

El presidente también subrayó el papel fundamental de Andrés Bermejo Fernández al frente de la cantera y el crecimiento del número de jugadores inscritos, así como el respaldo permanente de la afición ribereña, convertida en uno de los grandes motores emocionales del ascenso.

El Ayuntamiento de Ribera del Fresno mostró igualmente su implicación durante toda la campaña. El consistorio financió autobuses gratuitos para facilitar el desplazamiento masivo a Badajoz en el encuentro decisivo por el ascenso y recibió oficialmente al equipo tras proclamarse campeón. Durante aquella recepción, encabezada por el alcalde Miguel Ángel Araya y el concejal de Deportes, Andrés Bermejo Fernández, se puso en valor la colaboración institucional con el club, incluyendo mejoras en instalaciones deportivas y el avance del proyecto del nuevo campo de fútbol.

La temporada concluyó con otro triunfo, un 2-3 frente al CD Berlanga, cerrando así una campaña histórica que deja a la SP Ribereña nuevamente entre los referentes del fútbol regional extremeño.

El ascenso no solo supone un éxito deportivo. También representa la consolidación de un proyecto comunitario capaz de movilizar generaciones, fortalecer la identidad local y convertir el fútbol en un punto de encuentro social para Ribera del Fresno. Un club que hace dos años luchaba por sobrevivir vuelve ahora a mirar hacia el futuro desde la Primera Extremeña.

Juan Francisco Llano