El Festival de literatura y naturaleza Siberiana afronta hoy la segunda y última jornada de su séptima edición después de un gran estreno ayer en el que la literatura sirvió para abrir un espacio de reflexión sobre la ruralidad, la naturaleza y los desafíos medioambientales contemporáneos.

La escritora Marta del Riego y el escritor Rafael Navarro de Castro fueron los protagonistas de la jornada inaugural a través de sus libros Cordillera y Planeta invernadero. Ambos abordaron las tensiones que atraviesan hoy el mundo rural y la naturaleza, las fricciones entre progreso y conservación y la necesidad de repensar nuestra relación con el territorio.

Durante la conversación mantenida con Gabi Martínez, Rafael Navarro de Castro defendió que la literatura debe implicarse mucho más en el que considera el gran problema de nuestra era: el cambio climático, reivindicando la capacidad de la creación literaria para contribuir a comprender y afrontar la crisis ambiental.

La primera jornada del festival incluyó además la inauguración de la exposición de fotografías de paisajes de Eduardo Hernández-Pacheco, presentada por Javier González de Durana, así como la proyección del cortometraje Medea a la deriva, de Mary Cruz Leo.

Programación de hoy

La programación continúa hoy con el taller Contando el territorio: lengua, literatura y cultura extremeña como espacio de encuentro, organizado por OSCEC Estremaúra; la presentación de la revista Suroeste, dirigida por Antonio Sáez Delgado; y una conversación entre Sandra Benito, Carlos García Mera y Carmen Hernández Zurbano sobre la poética del paisaje en sus poemarios Jardín cerrado y El baile de la naranja, moderada por Luis Sáez Delgado.

La jornada concluirá por la noche con la entrevista a la novelista y dramaturga portuguesa Joana Bértholo, referente del pensamiento ecológico; el recital poético de Gonzalo Escarpa y la conversación entre David Trueba y la escritora extremeña Pilar Galán, que pondrá el broche final a la séptima edición de Siberiana.

Bajo el lema Vitamina Siberiana, el festival vuelve a reivindicar la cultura como un espacio de encuentro entre literatura, naturaleza y pensamiento, consolidándose como una de las citas más singulares del panorama cultural extremeño.