El inicio del expediente constituye una reivindicación histórica largamente esperada por familiares de las víctimas, investigadores, entidades memorialistas y por todas aquellas personas comprometidas con la defensa de la verdad, la justicia, la reparación y la memoria democrática.

La Antigua Prisión Provincial fue uno de los principales espacios de represión franquista de Extremadura, donde miles de personas sufrieron privación de libertad por motivos políticos, sindicales o ideológicos, y donde muchas de ellas encontraron la muerte o fueron conducidas posteriormente al fusilamiento.

La documentación incorporada al expediente pone de manifiesto la extraordinaria relevancia histórica de este edificio, por el que pasaron centenares de hombres y mujeres represaliados por defender la legalidad democrática, los derechos de los trabajadores y las libertades públicas. Entre ellos se encontraba el alcalde republicano de Cáceres, Antonio Canales González, fusilado en diciembre de 1937 tras haber impulsado años antes la construcción del propio establecimiento penitenciario. AMECECA considera que la declaración de la Antigua Prisión Provincial como Lugar de Memoria Democrática supone el reconocimiento institucional de uno de los espacios memoriales más importantes de la ciudad de Cáceres y de toda Extremadura.

Este edificio forma parte del mapa de la represión franquista y constituye un testimonio material imprescindible para comprender lo ocurrido durante la Guerra de España, la dictadura y la lucha por la recuperación de las libertades democráticas. Asimismo, hay que destacar la importancia de avanzar en la recuperación social, cultural y pedagógica de este inmueble. Los lugares de memoria no son únicamente espacios de recuerdo; son también herramientas de conocimiento y reflexión colectiva que permiten transmitir a los jóvenes los valores democráticos y los derechos humanos.

La conservación de estos espacios contribuye a explicar las consecuencias de la intolerancia, la persecución política y la vulneración de las libertades fundamentales. En este sentido, AMECECA recuerda que, tal y como se recoge en el manifiesto aprobado por la asociación, el objetivo para la antigua Prisión Provincial de Cáceres es su transformación en un “Centro Cívico Memorial de titularidad pública estatal”, dedicado a la memoria democrática, la defensa de los derechos humanos y la cultura de paz. Este proyecto permitiría preservar y dignificar uno de los principales escenarios de la represión franquista en Extremadura, al tiempo que recuperaría el inmueble para el conjunto de la ciudadanía como un recurso cultural de referencia, un espacio para la divulgación histórica, la actividad educativa y la participación social.

AMECECA señala que esta declaración debe servir para impulsar acciones de investigación, divulgación, señalización e interpretación histórica que permitan a la ciudadanía conocer lo sucedido entre estos muros y honrar la memoria de quienes padecieron la represión. El reconocimiento oficial de este lugar constituye también un acto de reparación moral y de dignificación hacia las víctimas y sus familias, muchas de las cuales han esperado durante décadas el reconocimiento público de su sufrimiento. La memoria democrática cumple una función esencial en cualquier sociedad que aspire a fortalecer sus valores de convivencia y respeto a los derechos humanos”, explican.

Por ello, la asociación explica que la Antigua Prisión Provincial de Cáceres debe convertirse en un espacio permanente de recuerdo, educación y concienciación, contribuyendo a la construcción de una ciudadanía comprometida con la democracia y con la defensa de las libertades.

AMECECA confía en que el procedimiento ahora iniciado concluya favorablemente con la declaración definitiva del inmueble como Lugar de Memoria Democrática y reitera su disposición a colaborar con las administraciones públicas, investigadores, organizaciones memorialistas y familiares para seguir avanzando en la recuperación y preservación de la memoria de las víctimas de la represión franquista. Porque recordar es también reparar. Porque dignificar a las víctimas es fortalecer la democracia. Y porque la memoria constituye una garantía indispensable para que hechos como los ocurridos no vuelvan a repetirse.