Las organizaciones agrarias UPA-UCE Extremadura y Asaja Extremadura reclaman a la Junta la puesta en marcha “un plan de acción urgente” para salvar el cultivo de la cereza tras una campaña “desastrosa” para los productores del norte de Cáceres. Así se lo han trasladado ambas organizaciones agrarias al consejero de Agricultura en un encuentro celebrado hoy en Mérida.
Una vez finalizada la campaña de la cereza, tanto UPA-UCE Extremadura como Asaja piden “respuestas concretas y ayudas reales” para los agricultores que se vieron afectados por las borrascas del mes de mayo y cuyas pérdidas suponen más de 20 millones de euros para los productores de cereza del norte de Cáceres.
Desde UPA-UCE Extremadura mantienen que muchas explotaciones han perdido un porcentaje importante de cereza y lamentan que la cuenta de resultados de los productores está por debajo de los costes de producción. “Las borrascas dañaron el cultivo de la cereza en un momento en el que la situación de mercado era positiva en cuanto a precios”, ha destacado el secretario general de esta organización agraria, Óscar Llanos.
Además, UPA-UCE ha propuesto al consejero de Agricultura la puesta en marcha de una ayuda directa a estas explotaciones, que llaman “contrato territorial de explotación”, para ayudar a mantener las explotaciones familiares y para evitar desastres tan graves como el del año pasado con los incendios. “La cereza es un cortafuego natural, por eso las administraciones tienen que apostar por el mantenimiento del sector agrario”, ha señalado Llanos.
Ambas organizaciones agrarias han manifestado su apoyo a todos los agricultores y ganaderos españoles que se están viendo afectados por los gravísimos incendios forestales de estos días.
Por su parte, el presidente de Asaja Extremadura, Ángel García, ha señalado que se han perdido en torno a cinco millones de kilos de cereza en esta campaña. “Queremos saber cuánto dinero destinará la presidenta de la Junta a los productores de cereza del norte de Cáceres que han sufrido daños”, ha lamentado.
Además, García ha señalado que el seguro actual de la cereza es un “atraco a mano armada” para los agricultores porque quedan excluidos tras registrar dos años de daños.


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