La localidad de Ribera del Fresno volvió a convertirse el pasado fin de semana en punto de encuentro para los amantes del vino y la tradición con la celebración de la XX Muestra Popular de Vinos de Pitarra y Matanza Tradicional, una jornada festiva que puso en valor la identidad cultural y económica vinculada al sector vitivinícola y a la gastronomía autóctona.

Dentro del programa de actividades destacó la cata de la pitanza, coordinada por el presidente de la AVITIBARAntonio Flores Coleto, quien calificó el desarrollo de la iniciativa como “muy positivo” por la participación y el interés generado. Cerca de una treintena de asistentes, en su mayoría socios de la entidad, pitarreros y visitantes procedentes de municipios cercanos como Hornachos, tomaron parte en esta experiencia divulgativa que contó también con la presencia del alcalde, Miguel Ángel Araya.

Un recorrido sensorial por los vinos de la comarca

La cata, celebrada entre las 11:20 y las 12:30 horas aproximadamente, combinó productos tradicionales de la matanza con vinos elaborados en cooperativas de la comarca. Así, el salchichón se maridó con un rosado de Cooperativa San José de Villafranca de los Barros; el chorizo, con un blanco selección de la Sociedad Cooperativa de Olivareros y Viticultores de Ribera del Fresno; y las costillas en adobo, con un tinto roble de la Cooperativa Santa Marta Virgen.

Durante la exposición, los organizadores incidieron en la importancia socioeconómica de las cooperativas vitivinícolas, auténtico sostén de numerosos municipios de Tierra de Barros, detallando datos sobre número de socios, hectáreas de viñedo, variedades cultivadas, producción anual, volumen de embotellado o mercados de exportación. Asimismo, se subrayó el papel de estas entidades dentro de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana y su contribución al posicionamiento del vino extremeño en el panorama regional y nacional.

Especial atención recibió la uva pardina, variedad autóctona destacada por su carácter singular y su fácil consumo, así como las características del suelo arcilloso de la comarca, cuya capacidad de retención de agua influye notablemente en la calidad de los caldos.

Tradición, economía y cohesión social

Desde la organización se defendió la necesidad de extender este tipo de actividades a otros municipios como herramienta para fomentar la cultura del vino y reconocer el trabajo colectivo que sostiene la economía rural. El maridaje con productos derivados de la matanza tradicional fue interpretado como un símbolo de la articulación social y cultural de los pueblos, donde gastronomía y viticultura forman parte de una misma herencia.

Por su parte, el alcalde Miguel Ángel Araya agradeció la implicación de asociaciones, pitarreros y colaboradores, destacando el valor de una celebración que, más allá del carácter festivo, contribuye a preservar las señas de identidad locales y a proyectar el patrimonio agroalimentario ribereño.

La jornada concluyó en un ambiente de convivencia y reconocimiento colectivo, consolidando la Pitanza como uno de los eventos más representativos del calendario cultural ribereño, con la mirada ya puesta en su próxima edición.

Juan Francisco Llano