La emprendedora ribereña, fundadora de Cata con Cati – Extremadura Wine and Birds Tours, volvió a ejercer como sumiller en uno de los eventos gastronómicos más singulares de Extremadura, asesorando el maridaje de los mejores vinos y cavas de la región en un enclave privilegiado de la Sierra de Tentudía.
La VIII edición de la Muestra GastroStar, celebrada en la cima de Tentudía, volvió a convertir el techo de la provincia de Badajoz en un escenario donde gastronomía, vino, patrimonio, astronomía y turismo se dieron la mano. Entre los grandes protagonistas de esta cita se encontró, un año más, la ribereña Catalina Bustillo Caballero, fundadora y directora de Cata con Cati – Extremadura Wine and Birds Tours, cuya labor como sumiller especializada en enoturismo volvió a resultar esencial para guiar a los asistentes en un recorrido por algunos de los mejores vinos y cavas de Extremadura.
Bustillo, cuya trayectoria profesional ha estado siempre ligada al sector vitivinícola, comenzó trabajando en departamentos comerciales de diversas bodegas extremeñas, promocionando los vinos de la región tanto dentro como fuera de España. Posteriormente completó su formación como sumiller en Madrid, donde aprendió junto a algunos de los profesionales más prestigiosos del panorama nacional, una preparación que hoy pone al servicio de iniciativas que combinan vino, turismo y divulgación.
Seis ediciones consecutivas difundiendo la cultura del vino
Aunque recuerda que su primera participación se produjo en 2021, en una edición marcada por las restricciones sanitarias y celebrada en formato adaptado, Catalina Bustillo suma ya varios años formando parte de GastroStar, una experiencia que considera plenamente consolidada.
Su cometido durante la muestra es claro:
“Principalmente asesorar a los clientes a la hora de elegir los vinos y cavas.”
Una tarea que va mucho más allá de servir una copa. Su función consiste en explicar el origen de cada vino, sus características organolépticas, los procesos de elaboración y orientar al visitante para encontrar el maridaje que mejor se adapte a cada propuesta gastronómica.
Una selección de vinos que volvió a conquistar a los asistentes
La edición de este año reunió una cuidada representación de bodegas extremeñas.
La protagonista principal fue Viña Puebla, que presentó su nuevo Sweet Pepa, un frizzante pensado para los meses estivales y especialmente indicado como aperitivo. La oferta se completó con un Macabeo fermentado en barrica, un Brut Nature, además de los tintos 12 Meses Barrica, Madre del Agua y Edén.
Junto a ellos participaron también Bodegas Romale, con su cava Reserva; Bodegas Orán, con el cava rosado Marcelino Díaz y Buche; y la Cooperativa Virgen de la Estrella de Los Santos de Maimona, que aportó el frizzante Eva-Beba.
Según explica Bustillo, todos los productos tuvieron una extraordinaria aceptación.
“Como puedes imaginar, todos estos productos se agotaron porque iban perfectos con la gastronomía que se ofrecía.”
El maridaje, una experiencia personalizada
Durante toda la velada, Catalina Bustillo asesoró a los asistentes acerca del vino más adecuado para acompañar cada elaboración gastronómica.
Los primeros compases de la cena estuvieron protagonizados por blancos, espumosos y cavas, mientras que los tintos adquirieron protagonismo con los platos de carne.
No obstante, insiste en que la decisión siempre pertenece al comensal.
“Nuestra función es informar y recomendar; el cliente es quien debe decidir qué le apetece beber.”
Un planteamiento que refleja la filosofía que siempre ha defendido en sus actividades de enoturismo: formar al consumidor para que disfrute del vino con libertad y conocimiento.
Mucho más que vino
La presencia de Catalina Bustillo en GastroStar no se ha limitado exclusivamente a las catas.
Recuerda con especial cariño la edición celebrada hace dos años, cuando su empresa colaboró organizando actividades paralelas que enriquecieron notablemente la experiencia.
Entre ellas destacó una observación astronómica dirigida por Mario Tena y el espectáculo humorístico “Entre Risas y Vinos”, junto a Mr. Wine Cotano.
Aunque el fuerte viento impidió desarrollar la programación tal y como estaba prevista, aquella edición confirmó el potencial de GastroStar para combinar cultura, gastronomía y ocio en un formato diferente.
Un evento que ya forma parte del calendario turístico extremeño
Para Catalina Bustillo, GastroStar representa uno de los grandes aciertos turísticos de la comarca.
“Creo que es un acierto este evento que permite disfrutar de la gastronomía y el entorno a los afortunados que han conseguido una entrada. Si hay algo que los asistentes nos comentan es que les ha encantado y que intentarán repetir.”
No resulta extraño que las entradas se agoten edición tras edición para una experiencia que combina alta gastronomía, productos de proximidad, vinos extremeños, patrimonio histórico y uno de los cielos nocturnos más limpios del sur peninsular.
Nuevos proyectos para seguir promocionando Extremadura
Tras la celebración de GastroStar, Catalina Bustillo continúa inmersa en numerosos proyectos relacionados con el turismo experiencial.
Actualmente participa en diversas actividades del Festival del Agua de Alange, coordina parte del programa de dinamización turística impulsado por la Diputación de Badajoz para la comarca Zafra-Río Bodión, además de organizar catas privadas y experiencias personalizadas para visitantes nacionales e internacionales que descubren Extremadura a través del vino y la naturaleza.
Una trayectoria reconocida
Su crecimiento profesional confirma el acierto de una apuesta personal basada en la formación y la especialización.
Aunque reconoce con humildad que nunca resulta sencillo afirmar si una decisión profesional ha sido la correcta, sí tiene claro el principio que guía toda su carrera.
“Lo que hagas, hay que hacerlo lo mejor que uno sepa e intentar mejorar siempre.”
Esa filosofía le ha permitido convertirse en una de las profesionales de referencia del enoturismo extremeño, reconocimiento que se vio reforzado recientemente con el Premio Gente Viajera a la Gastronomía 2025, distinción que puso en valor su labor como embajadora de los vinos de Extremadura y de un modelo turístico basado en la calidad, el territorio y las experiencias auténticas.


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