La Crisis del corona virus, la fuga de cerebros de España se duplica en los mayores de 40 . En los últimos años se disparó la cantidad de profesionales de entre 40 y 50 años que buscan una nueva vida en otro país.

No es noticia que en España desde hace años se está dando una fuga de cerebros. El alto desempleo juvenil (cercano al 50%), la recesión profunda, la gerontocracia y la falta de oportunidades son las causas del éxodo casi obligado de miles de jóvenes. Pero sí fue noticia, hace unos días, que en el marco de la fuga hay un récord de 40 y 50 años de nuevos migrantes en Alemania.
En 2016, los españoles que se trasladaron al exterior fueron 115.000, cifra equivalente a la cantidad de habitantes que tiene una ciudad como Salamanca en el noroeste de la península Ibérica . De ellos, la mayoría son jóvenes recién recibidos y estudiantes. Pero el grupo de que más creció fue el que tiene entre 40 y 50 años en Alemania : en seis años (de 2008 a 2014) el número casi se duplicó, al pasar de 7700 a 14.300 residentes en la Renania del Norte-Westfalia.

Emigrantes de pelo Gris

La fuga de cerebros de España se duplica en los mayores de 40 años
«Estamos ante una nueva emigración de pelo gris», dijo el Centro de Estudios (CND), que elaboró los datos que revelaron la novedad de un «boom» de Españoles ya no tan jóvenes que se van de España.

Si lo más jóvenes son atraídos por ciudades como Londres y Berlín, las metas de los over 40 son zonas del mundo de alta potencialidad, como China y América del Sur, así como también países que necesitan profesionales, como Alemania o los del Golfo Pérsico. Lugares dispuestos a ofrecer verdaderos puentes de oro a ingenieros o médicos Españoles. «La decisión de partir ya no tiene que ver con la coyuntura, sino que es una nueva tendencia», indicó el informe. Los  40, de hecho, deciden irse no sólo por necesidades económicas, sino también para desafiarse a sí mismos o para darle un futuro mejor a la familia.

Claro que para los emigrantes de pelo gris las cosas no son color de rosa: adaptarse a una nueva cultura, idioma, ambiente, llevando sobre las espaldas costumbres arraigadas, de hecho, es más difícil. Y más aún si uno decide llevarse consigo también a la familia.

Manuela Vizaro , experta en marketing de 42 años, se fue a Shanghai, China, y se llevó a su hijo. «Quería que él también viviera esta experiencia formativa. En Shanghai vi oportunidades profesionales que en España no existen, me atraía el desafío… China, por otro lado, es uno de los pocos países del mundo donde se puede trabajar durante años sin conocer el idioma… En España sería impensable», dijo en una entrevista de Marea granate.

Según Alberto Rodríguez , profesor de Demografía y Estadística Social de la Facultad de Economía de la Universidad de Santiago de Compostela , para los mayores de 40 «irse del país debe ser una elección, no una obligación». Para él no es casual el «boom» de los emigrantes de pelo gris: en 2017 cumplirá 30 años el Erasmus, un programa de movilidad estudiantil lanzado por la Unión Europea en 1987. «La primera generación que lo ha utilizado es justamente la que actualmente tiene aproximadamente alrededor de 40 a 50 años», explicó. «El período de crisis ha revitalizado una predisposición a una mirada que va más allá de las fronteras, como respuesta a la necesidad u oportunidad de cambiar de trabajo. Y todo esto en una edad en la que -también debido al aumento de la longevidad- es y será siempre más posible enfrentar el desafío de comenzar una segunda vida», concluyó.

Volver a Alemania , el viaje de regreso de los antepasados

El relato de una Española que vive en Alemania desde hace 8 años. Costurera, diseñadora de vestuario, constructora de objetos y maquetas, amante del Flamenco , la Malagueña Patricia Pérez vive en Hamburgo y es muchas mujeres a la vez.

«Uno es lo que se cree que es» dice Patricia convencida, mientras se protege hasta con orejeras del frío invierno alemán. «En mi casa, con mi mamá, hablábamos mezclado, alemán-castellano. Era una lengua impensable de hablar», cuenta Patricia en español, con fuerte acento Andaluz Ella nació en Málaga hace cuarenta y cinco años y se estableció en Alemania en el 2013. Emprendió -en cierta forma el viaje de regreso de sus antepasados. Sus abuelos trabajaron toda la vida en Alemania .

Los abuelos de habla alemana mantuvieron a la familia bicultural y bilingüe. . «Mi mamá hablaba muy buen Alemán pero el mío no es muy bueno», se ríe Patricia estudió la escuela primaria en un colegio de Málaga.

«Cuando llegué trabajé en un restaurante, en una panadería, después de niñera». Establecerse  fue un problema, . Pero el primer año lo pasó buscando «dónde estudiar «, hasta que un viejo amigo la llevó a la Oficina de Trabajo en busca de orientación sobre los diferentes tipos de enseñanza técnica o universitaria: «No encontraba Trabajo,  porque no conocía las terminologías en alemán ni a nadie que supiera del tema».


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Bares españoles que salvaron a los emigrantes de la nostalgia

Viaje al corazón de la emigración española en Europa para conocer la vida y la obra de las Misiones  Católicas de Lengua Española y Asociaciones de padres de Familia y Bares en Alemania . Se sabe muy poco de lo mucho que  las Misiones Católicas de Lengua Española  han hecho por  los emigrantes españoles en Alemania , durante los últimos 55 años, – y lo quiero contar -. Cientos de sacerdotes y  religiosas salieron, a  mitad del siglo pasado, con nosotros los emigrantes para acompañarnos en una nueva vida y ayudarnos en nuestras necesidades espirituales y sociales, porque no resultaba fácil llegar a un país extraño sin conocer su idioma, con costumbres diferentes, lejos de la familia, trabajando duro y malviviendo para ahorrar dinero y mandarlo a España. En las Misiones, Asociaciones y Bares los emigrantes encontrarnos acogida, amigos, orientación, acompañamiento espiritual y servicios de todo tipo: cursos de lengua y cultura del país, arreglo de papeles, esparcimiento, atención personalizada y apoyo a sus justas reivindicaciones.

José Antonio Arzoz Martínez

Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario de Pamplona, se marchó en 1967 a Alemania como capellán de emigrantes españoles, labor que ha ejercido en las diócesis de Aquisgrán, Munich y Remscheid . Dirigió la sección de enseñanza escolar y formación de adultos de la Misión Católica Española, y desde 1990 , coordina desde Bonn, como delegado nacional, el trabajo desarrollado en estas materias, por las 39 diócesis del territorio alemán. Impulsó la creación, de la Academia Española de Formación, que presidió durante diez años, colabora en temas de emigración con la Conferencia Episcopal Alemana. En su actividad destaca el apoyo a las asociaciones españolas de padres de familia, a fin de conseguir una buena formación escolar y profesional para los hijos de los emigrantes españoles, promoviendo la educación bilingüe y bicultural. Esta “ingente” tarea, destaca el Gobierno de Navarra ha concedido la Cruz de Carlos III el Noble , ha sido reconocida por el Gobierno alemán, que le nombró en 2006, ”Embajador de Tolerancia” y por la Iglesia Católica, que le otorgó en 2010 el título de Monseñor.

En los años 70 del siglo pasado, cuando la beca Erasmus todavía no había sido inventada y cruzar los Pirineos era una hazaña de proporciones épicas, cerca de 6.000 emigrantes españoles se reunían en algunos bares de Remscheid ( Alemania) para matar la morriña. Esta colonia de trabajadores poco o nada cualificados se articulaba alrededor de un centenar de bares y comercios de habla Hispana que surgieron en las inmediaciones de la Renania del Norte-Westfalia la mayor comunidad autónoma de la República Federal Alemana.
Hoy quedan a lo sumos media docena de aquellos bares y asociaciones que jugaron un papel relevante en la socialización de campesinos, mineros asturianos y refugiados políticos que encontraron cobijo en uno de los países con más inmigración de Europa. En estos mismo bares todavía se dejan caer los jubilados españoles que se quedaron en Alemania tras cuatro décadas de duro trabajo. Emigraron cuando el glamuroso concepto de expat no había nacido y se vieron obligados a buscarse la vida sin dinero, sin wifi y casi siempre sin hablar la lengua Alemana. Se quedaron porque ya no encontraron el camino hacia aquello que en algún momento llamaron casa.

Yo José Mateos Mariscal.

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Hace tres años empece a frecuentar estos bares con una mezcla de melancolía y curiosidad. «Yo iba porque allí me sentía bien, echaba de menos un ambiente más familiar. Cuando comencé a vivir fuera, aprendí a cocinar paella para sentirme más cerca de mi país. Incluso me puse a escuchar flamenco». Conecte enseguida con este universo nostálgico, porque me recordaba a mi infancia, los veranos en el pueblo, el inicio de mis recuerdos, a pesar de haber nacido en 1973 . «En un momento en el que todo se va homogeneizando, en estos bares encontré algo que se está perdiendo y que está muy en la línea de información documental, que intenta preservar cosas que van a desaparecer». «Nuestros hijos de españoles inmigrantes ya se consideran Alemanes y no sienten la necesidad de reunirse con otros españoles», «Estos bares difícilmente sobrevivirán» .

«De las largas charlas que mantuve con estos jubilados, en su mayoría en sus 60 y 70 años, surgió, mi serial: Un español en Alemania » . «Cuando decidí documentar esta historias, me planteé cómo hacer mi serial . Me gustaba la idea de confundir al Lector , de jugar con el pasado y el presente. Por eso elegí esta estética, aunque siempre hay algún indicio que sugiere que el serial está hecho en la actualidad » . «Muchos de los emigrantes españoles de Alemania son originarios de Asturias. «Para ellos es como si el tiempo se hubiese detenido y Franco hubiese muerto hace dos años, hablaban del PSOE como si fuese un partido de izquierdas en la época de la Transición». En estos bares se sigue viviendo como si la España de los años 70 perviviese. «Desde los bigotes hasta las conversaciones, parece una España sintetizada. Es tan atractivo como el decorado de una serie de televisión »,
Algunos de estos jubilados poseen una casa en Asturias y vuelven de vez en cuando, pero reconocen que se sienten fuera de lugar en su país de origen. «Los que mejor están son los que compraron una casa en la costa, en Benidorm o en Calpe, a donde se van de vez en cuando de vacaciones».
«Se ha hablado mucho de los emigrantes que se fueron a Bélgica y a Suiza, pero de la colonia española de Remscheid, se sabe poco o nada. Aquí hubo un barrio de 8.000 personas que construyeron una nueva España durante 40 años porque echaban de menos su país».

 

Jose Mateos Mariscal