UPA-UCE Extremadura confiaba en que el año 2021 ayudara a resolver los principales problemas del sector agrario, entre los que destacaba la falta de precios justos y la falta de reconocimiento público de la actividad. Sin embargo, el año empezó con grandes movilizaciones por toda España, que tuvieron que quedarse aparcadas por la pandemia, en las que los agricultores y ganaderos se unieron para reclamar respeto y precios justos.

A nivel nacional, para UPA-UCE el 2021 ha sido un año de tristes récords para el campo: récord en costes de producción y récord en siniestralidad meteorológica. Un año que empezó con Filomena y terminó con ríos desbordados, en unas zonas, y graves sequías en otras. Sin olvidar el volcán de La Palma y sus “terribles efectos” en la agricultura palmera.

En el último período del año se ha producido un debate intenso sobre la PAC entre Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas, en el que UPA ha defendido la puesta en marcha de medidas destinadas a las explotaciones familiares y profesionales de la agricultura y ganadería españolas.

Por primera vez en España se van a poner en marcha sistemas de retribución más equilibrada, lideradas por el establecimiento de techos por explotación y por la nueva ayuda redistributiva. Sin embargo, es necesario denunciar la escasa apuesta por estas medidas, utilizando todas las herramientas que permite el acuerdo en Bruselas. El techo por explotación se ha ido poco a poco descafeinando para que las grandes explotaciones puedan seguir cobrando cantidades de ayuda por encimas de los 200.000 o 300.000 euros, y el presupuesto destinado a la ayuda redistributiva al final se ha quedado en el 10%.

Sectores agrícolas

UPA-UCE Extremadura arrancaba el 2021 con un sector agrario que había resistido todo lo posible ante los frentes que amenazaban, en muchos casos, su continuidad.

Un calendario de movilizaciones en defensa del tabaco, junto a Asaja y Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, cuyo objetivo era evitar que el cultivo quedara fuera de las regiones productoras en el Plan Estratégico Nacional de la PAC, marcó el arranque del año. Tras meses de movilizaciones y encuentros con el ministro de Agricultura y el presidente de la Junta, finalmente los productores extremeños celebraron que el tabaco quedaba incluido en la PAC con el compromiso de Cetarsa de subir los precios.

Esta organización agraria también salió en defensa del tomate extremeño, para lo que se reunió, junto a Apag Extremadura Asaja, con las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas y Cooperativas Agroalimentarias del tomate para exigir contratos justos para los productores. “Tras la presión que hicimos junto a las cooperativas, en la que conseguimos una subida de unos seis euros por tonelada, el precio sigue siendo insuficiente para paliar la subida de costes que tienen que afrontar los agricultores”, destacan desde UPA-UCE. Además, las tormentas de lluvia y granizo del mes de junio dejaron importantes daños en el cultivo.

Fue un año también de precios congelados para el arroz, un sector muy afectado por las importaciones de Myanmar tras el golpe de Estado, al que el aumento de los costes lo sitúa ahora “contra las cuerdas”. Desde UPA seguimos reclamando la prórroga de la cláusula de salvaguarda y un etiquetado en origen para el arroz, tal y como establece la Estrategia de la Granja a la Mesa.

Con respecto a la fruta, el sector experimentó una caída de producción histórica, tanto a nivel nacional como europeo, con unos precios de ruina debido a que son las centrales y la gran distribución quienes siguen imponiendo tendencias y precios.

El melocotón y la nectarina arrancaron la campaña con precios similares a los del anterior ejercicio, pero el precio de la ciruela terminó por los suelos. “No podemos entender que esto ocurra en un año en el que hay menos fruta y que, además, se han abierto nuevamente las puertas del mercado brasileño, que era el que demandaba este tipo de variedades. Este sector da dinero a todos pero se lo siguen quedando unos pocos”, lamentan en UPA-UCE.

Para esta organización agraria, el viñedo extremeño también experimentó una campaña ruinosa, con un descenso importante de producción, calidad y graduaciones excepcionales pero con precios que siguen sin cubrir los costes de producción. “Necesitamos un plan de estímulo para los viticultores o no sé podrá hacer frente a otra campaña en esta situación”, reclaman desde UPA-UCE.

El olivar, por su parte, continúa viviendo años muy irregulares debido a varios factores: climatología, producciones, mercado y precios. Se trata de un sector en el que empiezan a tener importancia las producciones tanto de regadío como de olivar intensivo y superintensivo en detrimento del olivar tradicional.

El conjunto de los cereales ha cerrado el 2021 con unos precios en torno al 40-50% superior a los registrados a finales de diciembre del año anterior. La tremenda subida de los coses ya les afecta para afrontar la presente campaña.

Sectores ganaderos

En líneas generales, UPA-UCE Extremadura destaca una “prudente evolución” de los sectores ganaderos en el año 2021, aunque algunos atravesaron dificultades debido al cierre de la hostelería por la pandemia que, como consecuencia, trajo incertidumbre y una bajada notable de las ventas.

En el vacuno de carne, la ralentización de los precios ha aportado más dificultad al sector, al contrario que en el ovino, donde los precios se han mantenido estables prácticamente durante todo el año.

En medio de la montanera, el sector del porcino ha logrado recuperar los precios que reciben los productores. Los censos siguen estables y se espera un balance de montanera “excepcional” como ya hacía muchos años que no ocurría, tanto en calidad como en bellota. Esto ayudará a recuperar parte de lo que se perdió en 2020 y principios de 2021.

Esta organización agraria destaca una mayor venta de productos curados como jamones, paletas y lomos pero con precios “más contenidos” sobre todo debido a la subida de los costes. “El resultado son mayores ventas pero menor rentabilidad”, destacan desde UPA-UCE.

El factor de la venta online está sirviendo para dar salida a parte de la producción que, tradicionalmente, va destinada a la restauración o a grandes superficies.

Por su parte, el sector apícola se sigue viendo muy afectado por la alta mortandad de las abejas, la varroa y los efectos climáticos aunque se mantiene con precios aceptables. La producción de miel ha experimentado una bajada de más del 50%.

6 retos principales para el 2022

  1. UPA-UCE Extremadura confía en que La Ley de la Cadena empiece a dar sus frutos y que los agricultores y ganaderos puedan recuperar su rentabilidad.
  2. Como hitos legislativos, UPA-UCE destaca el acuerdo final para la reforma de la PAC, que ha sido “mejorable” pero con elementos positivos. Es fundamental que la PAC se ajuste a las necesidades de las explotaciones familiares y profesionales.
  3. Es necesario seguir trabajando con la gran distribución para que los precios finales dirigidos al consumidor contemplen los costes que tienen que afrontar los productores, como ya está ocurriendo en la leche.
  4. Con respecto a la “incontrolable” climatología, UPA-UCE espera que no haya grandes sorpresas como inundaciones o sequías que hacen muy difícil mantener las explotaciones con resultados positivos. Es necesario que llueva si queremos tener una campaña normal en los cultivos de regadío, fuente de trabajo y economía en las Vegas del Guadiana.
  5. UPA-UCE mantiene que seguirá trabajando con las distintas administraciones para que los seguros agrarios se adapten a las realidades productivas del campo extremeño.
  6. Por último, UPA-UCE contempla las elecciones al campo como un gran reto para seguir manteniendo un alto grado de representatividad que les permita acercar sus propuestas a los agricultores y ganaderos extremeños.