Creo, cada vez, me doy cuenta, que redacto textos o pienso o imagino o conceptualizo sobre cientos de temas, pero creo que apenas sé de nada.
No es falsa humildad, ni falsa modestia, es la sensación interna que tengo. He creído que debería y debía redactar textos e ideas y conceptos sobre decenas de cuestiones, con un cierto grado de reflexión y de algo de belleza, para primero, uno irse aclarando internamente, después, quizás mostrando algo de lo aprendido y aprehendido durante décadas, ofrecerlo, como si entrarás en una ONG, y, ya en la tercera edad, muestras algo de la experiencia acumulada. Y, también, con el sueño imaginario de ser escritor, y, todos los escritores en nuestro viñar y lagar y terruño y olivar,  todos han bebido y mostrado algo en el articulismo de opinión como literatura –siempre intenté plasmar palabras en papel de imprenta, pero nunca me abrieron las puertas de ningún periódico de papel…-.
Pero, uno se da cuenta, que toca un tema, y, llega a unos límites, que es consciente, que sus conocimientos y experiencias y datos son limitados, por tanto, no sabe si lo que ha dicho en qué grado de realidad-verdad tiene. Por otro lado, puede ser que en algunas cuestiones todavía el saber ortodoxo no haya avanzado. En otras o en casi todas, que tocan las humanidades, y de todos esos temas son los que hablamos-escribimos, pues estos saberes, son todavía un mar de grillos con sus opiniones y algunos datos y algunas razones. En todos los terrenos de las humanidades estamos en una situación de primitivismo cultural. Las ciencias y sus métodos han avanzado mucho, no tanto como todavía le quedan, es mi sensación.
Pero en humanidades que son ciencias sociales, filosofía, artes, literatura, teologías-religiones-espiritualidades, cultura en general, somos unos primitivos culturales. Pero lo que sucede es que las ideas básicas de todos los temas que nos importan, entran en parte o en gran parte en ese terreno. Y, las columnas periodísticas de casi todas las cuestiones también.
No deseo engañar a nadie, ni mentir a nadie, ni confundir a nadie, pero he rellenado cientos de columnas periodísticas, y, sé, o siento o creo que la verdad que expreso es muy limitada. No por mala voluntad mía, sino por las razones dichas anteriormente y otras. Por eso, aquí, quiero decirle a cualquier lector/a que se acerque a mis palabras y frases e ideas que redacto, aunque el noventa y nueve por ciento está tomado de diversas tradiciones culturales. Le debo indicar que apenas sé nada, qué apenas entiendo de nada, que apenas comprendo de nada. Por ejemplo, lo que está sucediendo en mi sociedad-país ahora mismo, no tengo ni idea. O, mejor dicho tengo ideas como todos, pero no sé, si son las verídicas o verdaderas, o son solo fragmentos de realidad-verdad. Estamos perdidos como ebrios de ideas y datos que no comprendemos.
No comprendo por dónde se encamina el mundo, ni siquiera en ninguna de sus grandes facetas, tampoco Europa, menos España. No sé, como será España dentro de diez años. No lo sé. Tampoco sé, si todavía respiraré aire en este ovoide planeta. Por eso, no tengo que defender ninguna bandera a toda costa, solo defiendo el sentido común, la racionalidad, el saber ortodoxo, los derechos humanos y los grandes valores de siglos de tradición. Pero ninguna posición ideológica, creo que esté totalmente en la verdad, ni totalmente en el error, pero en temas concretos, unos se acercan más al color de lo intuible y demostrable como más verdadero…
Entonces, se preguntará usted con razón, entonces porqué me voy a acercar a sus artículos, voy a perder en cada uno de ellos cinco minutos, si usted me dice que no sabe nada, que apenas sabe nada, para eso leeré otros, que desde el principio dicen y expresan que tienen la total verdad, y, van hacia la puerta que les van a dar miles de laureles, incluido el Premio Nobel. Pues, claro usted se hará esa pregunta, para qué me va a leer a mí, y, no va a leer a los otros, y, va a dejar de perder cinco minutos en cada uno de mis artículos…
Simplemente, si debo defender y justificar el trabajo que realizo en estos artículos, que es la acumulación cultural de más de cinco décadas. Simplemente yo le proporciono dos realidades, otras plumas también, le ofrezco preguntas, para que usted se haga preguntas, segundo, le ofrezco perspectivas y dimensiones diversas de la realidad, para que usted se haga o perciba que algún tema, puede ser más complejo, con más aristas y ángulos de lo que pensaba… Otros, otros más simples y sencillos…
Cumplo, con el eterno papel del pensador filósofo, aunque sea modesto pensador y modesto filósofo, que desde los grandes profetas del Antiguo Testamento, desde los presocráticos y desde Sócrates estamos haciendo. Pasando por todos los libros de la sabiduría y sapienciales, que las civilizaciones mesopotámicas y egipcias antiguas y hebraicas nos han dejado. Soy un pequeño eslabón en esa cadena que al menos viene desde hace cuatro o cinco milenios, desde posiblemente el Neolítico de hace diez o doce milenios… Pero escribo y hablo de casi todo, pero no entiendo de casi nada… ¡No le engaño, no le miento… cosa que usted debería agradecer, en estos tiempos…-.
JMM Caminero