Dos extremeños han ganado hasta la fecha la Vuelta Ciclista a Extremadura élite y sub-23. El pacense de Azuaga Ernesto Manchón abrió la cuenta en la edición de 1997, uno año después de haber subido al podio como el rey de la montaña. El cacereño de Plasencia Pedro Romero reverdeció esos laureles en 2006, con la ronda extremeña dentro del panorama profesional por los caprichos normativos de las nuevas categorías continentales impulsadas entonces por la Unión Ciclista Internacional. Pablo Carrascosa, hoy profesional en el Kern Pharma, ha estado cerca de convertirse en el tercero en un par de ocasiones, tercero en 2023 después de liderar la carrera desde el segundo día hasta la última etapa; séptimo en 2024 tras salir líder de una segunda etapa en la que logró la victoria. La ronda regional aún aguarda a su tercer hombre.
En la edición de 2026 recién presentada está prevista la participación de hasta cinco corredores de la región y uno de ellos, cacereño de Navaconcejo, emerge como un posible aspirante. Por experiencia, sí. Por resultados, también. Iker Pérez, el ciclista de Caja Rural-Alea, centra muchas miradas. El extremeño viene de ganar la última prueba de la Copa de España, la Vigo Copa de España, una cita cuyos números hablan por sí solos: 180 kilómetros, seis puertos de montaña puntuables y 4.000 metros de desnivel acumulado. Pérez ganó y lo hizo en solitario, tras rodar escapado. Buenas piernas.
“Llego en un buen momento, el recorrido me gusta y estoy con ganas de competición, porque iba a correr con la selección en la República Checa y al final causé baja por un virus gastrointestinal. Así que hay hambre de bicicleta. Pero también tranquilidad. La carretera nos pondrá en nuestro sitio. Sobre el papel creo que podré tener opciones de disputar, y la confianza del equipo, pero si las piernas no responden y toca ayudar a un compañero que esté mejor, por supuesto lo voy a hacer encantado, como siempre. El año pasado pude estar delante y fue una experiencia muy positiva. Luego en el verano vino la oportunidad de correr como stagiaire varias carreras en Italia y, además de disfrutar mucho de competir con Adam Yates o Isaac del Toro, acabé bastante bien el año. Y la buena andadura de éste también se basa un poco en ese gran final”, comenta.
En 2025 Pérez finalizó 28º, a los mismos 18 segundos del ganador que una veintena larga de corredores. Aquella era su tercera participación. La de 2026 será la cuarta: ha hecho un pleno de asistencias en la categoría sub-23. Y su retorno a las carreteras de casa también ha conllevado una evolución, una maduración. “Pero mi segundo año en la categoría sub-23 realmente fue como un primero, porque fue mi primera campaña al completa, sin problemas físicos que tuve un año antes. Ahí ya noté mejoría. Y el proceso siguió. Ahora tengo más conocimientos, más visión de carrera y por supuesto también más experiencia”, relata.
El de Navaconcejo siempre ha corrido en el campo amateur enrolado en el Caja Rural-Alea, al que llegó de la estructura del Electromercantil-GR100 que tutelan desde Plasencia Rubén Martín y Pedro Romero. “Yo empecé a competir relativamente tarde, como cadete de segundo año o como juvenil de primero. Ya en el Electromercantil pude salir a competir mucho fuera. Fue un salto. Y en ese momento también he podido vivir esta dinámica de juveniles que saltan al profesionalismo. ¿Cómo lo veo? Me parece un salto acertado si el corredor tiene ese nivel necesario, siempre con la debida paciencia con su desarrollo madurativo. Sin presiones innecesarias. Pero también creo en el valor de la categoría sub-23. Yo mismo lo he vivido en mis carnes. El primer año no tenía ni idea, no estaba físicamente desarrollado. Y ahora, por ejemplo, veo las cosas de otra forma, puedo anticiparme a muchas situaciones, manejo la presión y no me pongo nervioso”.
La Vuelta a Extremadura 2026 va a ser un escenario inmejorable para plasmarlo. “Las tres etapas tienen su miga. La primera no parece tan dura, pero es una zona donde el calor se nota mucho y la gente que no esté acostumbrada lo puede pasar mal. Una etapa peligrosa que puede deparar diferencias. La segunda es especialmente larga, en la categoría se estilan más kilometrajes en torno a los 150 o 160 kilómetros y aquí encontramos de golpe una veintena más. Y el calor también, claro. A mi las carreras largas y duras se me dan bien, me viene bien que haya fatiga en el ambiente y este día posiblemente nos vamos a ir a las cuatro horas y media de carrera. La última etapa es la que más gusta de todas, porque es la más dura. Podría serlo más aún incluso. El Robledo se hará duro, se va a seleccionar mucho la carrera y sigue quedando mucho terreno complicado después”, analiza.
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