El pasado sábado, vecinos y visitantes participaron en la actividad “Ruta del Arroyo Valdemedé: un paseo por la historia, la naturaleza y la memoria del agua en Ribera”, una propuesta organizada por la Concejalía de Medio Ambiente y Patrimonio Natural del Ayuntamiento de Ribera del Fresno dentro del programa de dinamización comarcal «Fedesiba Comarca Activa», con el objetivo de acercar a la ciudadanía a uno de los espacios naturales e históricos más importantes del municipio, y a la que no faltó el concejal de Deportes, Andrés Bermejo.

La visita interpretativa, apoyada por diferentes paneles expositivos y guiada por Antonio Fernández, recorrió algunos de los enclaves más significativos vinculados al agua y a la vida cotidiana de generaciones de ribereños. La Pesquera fue el punto de partida de un itinerario que también incluyó el Pozo de la Bomba, la desaparecida Madre del Agua, la Fuente, las antiguas zonas de lavado, las norias tradicionales y diversos espacios de flora y fauna asociados al cauce.

La iniciativa, enmarcada en el Plan de Dinamización 2026 de la comarca Sierra Grande-Tierra de Barros, cofinanciado por la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y los fondos Leader a través de FEDESIBA, sirvió para poner en valor la estrecha relación histórica entre Ribera del Fresno y el arroyo Valdemedel, cuyo nombre ya aparece documentado en 1258 en la delimitación del término de Badajoz realizada por Alfonso X el Sabio, bajo la denominación de «Valdemedet».

Un río pequeño con una gran historia

Con unos 17 kilómetros de recorrido desde sus nacimientos en las laderas de la Sierra de los Santos hasta llegar a Ribera del Fresno y otros 14 kilómetros hasta desembocar en el río Matachel, el arroyo Valdemedel ha constituido durante siglos una fuente de riqueza para la localidad. Sus aguas hicieron posible el desarrollo de huertas, abastecieron fuentes y pozos y permitieron el funcionamiento de molinos harineros como La Pesquera o el conocido Molino del Niño.

Junto a su cauce se levantaron fuentes y manantiales que abastecieron durante décadas a la población, entre ellos el Pozo de la Bomba, la Fuente del Parque, la Fuente Rita o la popular Madre del Agua, hoy desaparecida. Cada gota era sinónimo de trabajo, alimento y bienestar, formando parte inseparable de la vida cotidiana de varias generaciones.

El Pilar del Caño y la memoria de los animales de labor

Uno de los paneles de la ruta recordó la importancia del Pilar del Caño, donde mulas, caballos y burros bebían agua antes y después de las jornadas agrícolas. Este lugar fue durante décadas punto de encuentro de agricultores y ganaderos y símbolo de una economía rural sustentada por el agua y el trabajo animal. Los asistentes también conocieron la existencia de otro pilar más moderno, situado junto a la rotonda del matadero y hoy desaparecido bajo tierra.

Biodiversidad y ecosistema de ribera

La actividad permitió igualmente conocer la riqueza natural del entorno. Álamos, chopos, fresnos, olmos, tarays, juncos o rosas silvestres forman parte de la vegetación asociada al arroyo, que constituye un refugio para numerosas especies de aves, entre ellas golondrinas, vencejos, aviones comunes, ruiseñores bastardos y cernícalos primilla. También habitan en este ecosistema anfibios como las ranas y peces autóctonos como la pardilla o la colmilleja, visibles cuando el cauce mantiene suficiente caudal, resaltó la concejala de Patrimonio Cultural y Natural, Teresa Rodríguez Rosa.

Escenas de otro tiempo

La ruta evocó igualmente imágenes de una época en la que el agua corriente aún no había llegado a las viviendas. Las lavanderas acudían a las orillas del arroyo para lavar la ropa y las familias llenaban cántaros y cubos en fuentes y pozos para abastecer sus hogares. Aquellas tareas, además de constituir un trabajo diario, se convertían en espacios de convivencia y relación vecinal.

La actividad concluyó con la proyección de un audiovisual que recoge la historia y los valores del arroyo, compartido posteriormente por el Ayuntamiento a través de internet, como complemento a una jornada que invitó a reflexionar sobre la necesidad de conservar un patrimonio natural y etnográfico que forma parte de la identidad de Ribera del Fresno.

La ruta se desarrolló dentro del programa de ayudas a la Dinamización Comarcal 2026 «Fedesiba Comarca Activa», impulsado por la Federación para el Desarrollo de Sierra Grande-Tierra de Barros, con el propósito de seguir recuperando y divulgando los recursos patrimoniales y ambientales de la comarca.

La importancia histórica del Valdemedel y la memoria vinculada a su cauce ya habían sido objeto de divulgación en anteriores iniciativas, como la charla ofrecida por Antonio Fernández sobre los orígenes y el legado del arroyo, en la que se reivindicó el valor cultural y sentimental de este curso de agua en la historia local.

Juan Francisco Llano